El salón sueco se traslada al coche
El nuevo Volvo EX60 me ha hecho darme cuenta de que el minimalismo no surge de las pantallas, sino de otra forma de diseñar los interiores.
Los coches se han vuelto cada vez más tecnológicos, pero en lo que respecta al interior, no todos han optado por el mismo camino. Para algunos fabricantes, el futuro pasa por grandes pantallas y controles digitales; otros han buscado algo diferente, centrándose no en la tecnología, sino en cómo se percibe y se vive.
El nuevo Volvo EX60 parece seguir precisamente esta segunda filosofía. Su salpicadero es casi un elemento de decoración: pocas líneas, materiales naturales o reciclados, superficies continuas y un ambiente que recuerda más a una casa escandinava que al puesto de conducción de un coche.
La tecnología también puede pasar desapercibida
Mucho antes de la llegada de las grandes pantallas, Volvo ya había empezado a reducir el ruido visual del interior. La famosa consola suspendida del S40, que luego se incorporó al V50, al C30 y al C70, aligeraba literalmente el salpicadero, eliminando material sin renunciar a los mandos tradicionales; el resultado no era un habitáculo austero, sino un espacio más ordenado, luminoso y relajante, en el que la tecnología seguía presente sin acaparar el protagonismo.
El EX60 lleva hoy esa misma filosofía hasta sus últimas consecuencias. La pantalla central es inevitable en un coche contemporáneo, teniendo en cuenta también la compartición de componentes y tecnologías, pero todo lo demás parece diseñado para no llamar la atención continuamente: superficies continuas, pocos elementos decorativos, materiales suaves y una arquitectura que prima la calma frente al efecto escenográfico.
El minimalismo no surge con la tableta
La llegada del Tesla Model 3 ha convertido la gran pantalla central en un símbolo del coche eléctrico, seguido luego por muchos fabricantes, sobre todo chinos. Sin embargo, reducir el número de botones no significa automáticamente crear un entorno mejor; de hecho, el minimalismo escandinavo sigue un camino diferente, en el que la tecnología está presente pero intenta no dominar el espacio.
Con su consola central suspendida, el Volvo S40 se adelantó al minimalismo de los interiores modernos: líneas esenciales, superficies continuas y un práctico compartimento oculto en la parte trasera combinaban diseño y funcionalidad en una solución que, en aquel momento, resultaba revolucionaria.
El Tesla Model 3 lleva al extremo el concepto de salpicadero digital: la gran pantalla central se convierte en la verdadera protagonista del habitáculo, mientras que las formas, los volúmenes y los detalles pasan deliberadamente a un segundo plano para dejar espacio a la interfaz.
Volvo, a la que en el pasado también se sumó Saab, siempre ha concebido el habitáculo como un espacio para vivir más que para exhibir. La limpieza de las superficies, la disposición racional de los mandos, el uso de colores claros y materiales cálidos se derivan mucho más de la tradición del diseño nórdico que de la simple digitalización del automóvil.
Un hogar antes que un coche
El diseño escandinavo no tiene su origen en los coches, sino en la arquitectura y el diseño de interiores. La luz natural, la funcionalidad, las maderas claras, los tejidos, los materiales auténticos y la ausencia de adornos superfluos son principios que también se reflejan en los interiores de Volvo, reinterpretados hoy en día a través de materiales reciclados, superficies esenciales y una búsqueda continua del equilibrio visual.
También en el Polestar 4, la gran pantalla sigue siendo la protagonista, pero se integra en un salpicadero más complejo, en el que las superficies, las proporciones y, sobre todo, los materiales muy selectos recuperan un papel fundamental en el diseño junto a la experiencia digital.
El EX30 supone el primer paso de la nueva generación eléctrica de Volvo: la pantalla central, el salpicadero minimalista y las superficies continuas anticipan el lenguaje de diseño del EX60, aunque con soluciones más sencillas, como las salidas de aire verticales a ambos lados de la pantalla.
La composición del EX60 se basa en una serie de planos horizontales superpuestos, todos ellos dentro de la misma gama cromática. De este modo, la profundidad surge de las sombras y los grosores, no del contraste de los materiales ni de la acumulación de elementos decorativos; incluso las salidas de aire se convierten en una línea continua que atraviesa todo el habitáculo, en lugar de parecer objetos añadidos.
El lujo se vuelve discreto
También los elementos tecnológicos buscan su propia discreción. El cuadro de instrumentos digital se sitúa más arriba que el plano principal del salpicadero, casi suspendido en el campo de visión del conductor, mientras que la gran pantalla central desciende hasta una repisa muy fina que alberga los pocos mandos físicos que quedan. El volante de dos radios, de forma casi cuadrada, evoca la tradición de Volvo, pero también recuerda a las modernas palancas de mando, sin renunciar a la sencillez del gesto.
La consola central, por su parte, se convierte en un elemento autónomo, separado incluso del reposabrazos; la parte superior presenta un aspecto deliberadamente esencial y casi arquitectónico, lo que deja entrever una búsqueda de la practicidad más que de la espectacularidad: los compartimentos se pueden ocultar y cada uno tiene una función específica. A la derecha, el cajón portaobjetos está perfectamente integrado en el diseño horizontal del conjunto, lo que contribuye a dotar al habitáculo de esa sensación de calma y orden que caracteriza todo el proyecto.
El diseño descubre el arte de vivir
Durante muchos años, un salpicadero importante se caracterizaba por una abundante instrumentación, numerosos botones y detalles cromados o con materiales llamativos. Hoy en día, el lujo parece seguir una dirección casi opuesta, y no solo en Volvo: menos elementos, mayor calidad de las superficies, materiales sostenibles y una tecnología cada vez más integrada, capaz de utilizarse sin imponerse continuamente a la vista.
Galería: Volvo EX60 2026, interior y maletero
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