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Un error garrafal: Chrysler dijo 'NO' al deportivo que iba a competir contra Ferrari

El Storm Z-250, diseñado por Bertone y equipado con un motor Hemi V8, fue rechazado por Chrysler a pesar de que el proyecto era prometedor.

Dodge Storm Z-250, diseño de Bertone
Foto: Dodge

¿Y si Chrysler hubiera tenido un deportivo capaz de plantar cara al Chevrolet Corvette y al Ford Thunderbird antes incluso de que estos conquistaran el mercado?

Fue una de las grandes oportunidades perdidas del automóvil estadounidense. A principios de los años 50 ya existía un proyecto prácticamente listo para la producción: el Storm Z-250, un coupé de dos plazas fruto de la iniciativa de Fred Zeder Jr., hijo de Frederick Zeder, uno de los tres ingenieros que contribuyeron al nacimiento de Chrysler Corporation, el histórico fabricante estadounidense. A pesar de las buenas perspectivas, el proyecto fue rechazado y quedó en un único ejemplar.

Un deportivo estadounidense con corazón Hemi y estilo italiano

El objetivo de Fred Zeder Jr. era crear un gran turismo capaz de competir contra Ferrari y Jaguar, sobre todo en los circuitos estadounidenses. Para lograrlo, aprovechó componentes ya disponibles dentro del grupo Chrysler, adoptando una versión modificada del motor Hemi V8 destinado a un Dodge, con una potencia de unos 260 CV.

Según las estimaciones de la época, el Storm Z-250 habría podido acelerar de 0 a 100 km/h en unos 7,5 segundos, mientras que los frenos, la dirección, la transmisión y muchos otros componentes procedían de modelos Dodge y Plymouth.

También el diseño contaba una historia particular. El estilo inicial fue desarrollado por Hank Kean, diseñador de Chrysler, con la colaboración de Virgil Exner, entonces responsable de Diseño Avanzado de la marca. Pero para la carrocería definitiva, Zeder quiso recurrir a Italia.

Durante un viaje a Turín, siguiendo el consejo del ingeniero de Fiat, Dante Giacosa, se dirigió a Carrozzeria Bertone, que transformó el proyecto original de 2+2 en un biplaza y completó el coche, que debutó en el Salón de Turín de 1954 antes de ser trasladado a Estados Unidos a bordo del transatlántico Andrea Doria.

El rechazo de Chrysler y el éxito de los rivales

Una vez de vuelta en Estados Unidos, el Storm Z-250 se presentó a los directivos de Chrysler para evaluar su producción en serie. La respuesta, sin embargo, fue negativa. Oficialmente, el proyecto se consideró demasiado costoso para garantizar unos márgenes adecuados, pero con el paso de los años también han surgido versiones que atribuyen la decisión a tensiones internas entre Fred Zeder Jr. y su tío Jim Zeder, responsable de ingeniería de Chrysler en aquella época.

Fuera cual fuera la verdadera razón, la decisión resultó poco visionaria. De hecho, en el plazo de pocos años, el mercado demostró que existía una fuerte demanda de deportivos de dos plazas, lo que benefició a modelos como el Chevrolet Corvette, el Ford Thunderbird, el Nash-Healey y el Kaiser-Darrin.

Fred Zeder siguió utilizando personalmente su Storm Z-250 durante unos 16 años, antes de donarlo a la Universidad de Northwood, en Míchigan. Hoy en día, este ejemplar único se conserva en el Petersen Automotive Museum de Los Ángeles, donde recuerda una de las mayores oportunidades perdidas en la historia de la industria automovilística estadounidense.