La historia del Dodge Charger empezó con este prototipo
El icónico 'muscle car' nació a principios de los años 60 gracias al Charger Hemi Concept, que debía montar un potente motor HEMI.
En las últimas décadas, el Dodge Charger se ha convertido en uno de los modelos estadounidenses más reconocibles del panorama automovilístico. Su fama se debe sobre todo a sus continuas apariciones en la saga Fast & Furious, aunque ya antes, con la serie de televisión Dukes of Hazzard, el 'muscle car' había ganado cierta popularidad.
La historia del Charger, sin embargo, comenzó mucho antes. En concreto, en 1964, cuando se presentó el Hemi Charger Concept. Partiendo de un Dodge Polara de serie, destacaba por una carrocería radicalmente transformada en roadster, un habitáculo completamente personalizado y una clara orientación prestacional.
Un proyecto radical
A principios de los años 60, mientras el fenómeno de los 'muscle cars' empezaba a tomar forma (impulsado también por el lanzamiento del Pontiac GTO), el grupo Chrysler Corporation ya trabajaba en una respuesta contundente: el poderoso motor 426 HEMI. Para presentarlo al público, nació un concept capaz de combinar un diseño llamativo con prestaciones elevadas, marcando además el debut del nombre 'Charger'.
Dodge Charger Hemi Concept (1964), el frontal
Los diseñadores partieron de un Polara y lo transformaron a fondo. El frontal se rediseñó con una parrilla oscurecida y la eliminación de los paragolpes en favor de elementos más integrados, mientras que el capó incorporó una toma de aire funcional. La silueta se rebajó de forma notable, hasta quedarse en menos de 1,22 metros de altura, con proporciones anchas y tensas que transmitían una sensación inmediata de potencia.
El habitáculo se replanteó por completo: de cinco plazas se pasó a una configuración biplaza, con asientos tipo baquet tapizados en cuero y un parabrisas envolvente más bajo. Un arco de seguridad integrado separaba visualmente a los dos ocupantes, mientras la consola central reunía numerosos mandos. El volante de tres radios con inserciones de madera y el cuentarrevoluciones Stewart-Warner de 8.000 rpm completaron un ambiente claramente orientado a la conducción deportiva.
El 'engaño' del motor
Pese a su vocación HEMI, Dodge no recibió inicialmente el motor previsto: por necesidades relacionadas con la competición, el propulsor se destinó a un equipo oficial. En su lugar se montó un motor V8 383 de 305 CV, sin que el público fuera realmente consciente de ello durante su gira por salones y concesionarios.
Tras aproximadamente un año en exposición, el Charger evitó el desguace y pasó a manos privadas. Más tarde fue modificado y después quedó olvidado durante décadas. Sólo a finales de los 90, el coleccionista Joe Bortz lo recuperó y puso en marcha una restauración completa a cargo de Fran Roxas. El objetivo fue devolverlo a la configuración concebida originalmente, incluida la instalación de un auténtico HEMI de época.
Gracias al trabajo del especialista John Arruzza, se localizó uno de los rarísimos motores HEMI de competición de 1963, reconstruido meticulosamente hasta alcanzar unos 600 CV. El resultado final fue un coche que por fin encarnó la visión original del proyecto, uniendo historia, técnica y prestaciones.
En 2011, esta extraordinaria pieza de la historia del automóvil se subastó en RM Sotheby's por 715.000 dólares, equivalentes a unos 630.000 euros al cambio actual.
Galería: Concepto Dodge Charger Hemi (1964)
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