Cuando los SUV se alargan y cambian de función
Duster y Bigster, Captur y Symbioz, Tiguan y Tayron: os explico cómo unos pocos centímetros más pueden transformar un todocamino.
Antes eran sobre todo las berlinas y los utilitarios los que recibían una variante familiar, reconocible por el techo prolongado y el portón vertical; hoy, en cambio, son los SUV los que crecen, ocupando el espacio que han ido dejando libres esos 'station wagon' y también los monovolúmenes.
Pero no basta con añadir unos centímetros por detrás de las puertas traseras, pues el techo, las ventanillas, los pilares y los voladizos deben encontrar un nuevo equilibrio, para que la nueva carrocería no parezca simplemente estirada, sino que adquiera de verdad otra personalidad.
La zaga cambia
Los Renault Captur y Symbioz muestran con claridad cómo la parte trasera puede cambiar la lectura de un coche. El Captur concentra ruedas, habitáculo y zaga en un conjunto compacto, con proporciones urbanas y un planteamiento más recogido; el Symbioz, en cambio, estira el techo y desarrolla más el volumen posterior.
El resultado es casi un cruce entre un SUV y un familiar: el techo se mantiene relativamente bajo, el portón gana protagonismo y las líneas horizontales traseras ensanchan visualmente la carrocería, transformando un vehículo urbano en una propuesta más familiar.
Alargar sin parecer 'hinchados'
Los Dacia Duster y Bigster siguen un camino distinto: su lenguaje nace de volúmenes robustos, superficies verticales y protecciones muy visibles, así que el alargamiento no debe hacer la carrocería más elegante, sino conservar su solidez repartiéndola en una silueta lateral más larga.
El Bigster compensa la mayor longitud con un techo más tendido, una zaga cuadrada y unos grupos ópticos situados en las esquinas; no parece un Duster agrandado porque respeta las proporciones a partir de los mismos elementos.
Siguiendo en Renault, los Austral y Espace muestran cómo el diseño trasero puede desplazar la función: el Austral mantiene unas proporciones más compactas y dinámicas, mientras que el Espace alarga techo y lateral, y prepara visualmente el espacio para la tercera fila.
La misma cara, pero dos maneras de rematar el coche
Los Peugeot 3008 y 5008 comparten frontal, superficies y detalles, pero adoptan caracteres diferentes en la parte trasera: el 3008 inclina el techo hacia una zaga tipo fastback, mientras que el 5008 conserva un techo más largo y de altura constante.
El Peugeot 3008 tiene formas de SUV compacto, casi coupé, y representa la forma más habitual de realizar un segmento C de nueva generación
Basta una intervención en la zona trasera para conferir al 5008 una naturaleza sustancialmente distinta, más cercana a los monovolúmenes
El primero busca una presencia más dinámica y personal; el segundo debe ofrecer espacio y siete plazas sin parecer un vehículo puramente funcional. El trabajo de los diseñadores se concentra, por tanto, en la tercera ventanilla, el pilar trasero y la continuidad del techo.
Los Citroën C3 y C3 Aircross trasladan el mismo principio a un formato más pequeño: el lenguaje cuadrado y gráfico del C3 se estira sobre una carrocería más larga, con puertas traseras más grandes, una superficie acristalada más amplia y un volumen final pensado para la familia.
De variante larga a modelo con entidad propia
Volkswagen ha transformado el antiguo Tiguan Allspace en el Tayron, dándole un nombre propio y una posición más cercana al Touareg, que está a punto de desaparecer. El parentesco con el Tiguan sigue siendo evidente en el frontal, pero la carrocería más larga construye una imagen con más empaque.
El techo se prolonga, las puertas traseras ganan presencia y la tercera ventanilla ayuda a que la zaga resulte más natural; también cambian algunos detalles importantes, como los pasos de rueda o el encaje con los pilotos.
En definitiva, la versión larga deja de percibirse como una simple alternativa práctica y pasa a entenderse como un modelo con entidad propia, con proporciones y detalles pensados para ocupar un escalón superior sin perder la identidad de marca.
Fiat prepara el salto de escala
El Grande Panda y el futuro Grizzly representan otro ejemplo, aún en evolución. El nuevo lenguaje de Fiat (volúmenes cuadrados, elementos tipo píxel y guiños al Panda clásico) tendrá que pasar de un coche de alrededor de cuatro metros a un SUV familiar sensiblemente más largo.
Las primeras imágenes del Grizzly de siete plazas muestran una batalla más larga, puertas traseras alargadas y un pilar final más desarrollado, mientras que el voladizo se mantiene relativamente contenido; son precisamente esos elementos los que dejan claro que no será simplemente un Grande Panda agrandado.
Galería: Renault Symbioz (2024)
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