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Renault Sport Spider (1995-1999): 30 años de un deportivo extremo

¿Es el Renault más radical de todos los tiempos?

Renault Sport Spider (1995-1999)
Foto: Renault

A mediados de los años 90, Renault dominaba la Fórmula 1 con sus motores. Los responsables de la marca decidieron rendir homenaje a esta época de éxitos con un modelo deportivo independiente. Para desarrollarlo, Alpine aportó la experiencia necesaria directamente desde su propia fábrica.

Del circuito a la carretera

En sólo unos meses, se creó en la planta de Dieppe un vehículo nunca visto en la historia de Renault: no un deportivo para las masas, sino un modelo sin concesiones para los puristas, reducido a lo esencial, centrado en el placer de conducir. Originalmente destinado al Trofeo Renault Sport Spider como parte del programa de apoyo a la Fórmula 1, el deseo de conducir el radical biplaza en carreteras públicas creció rápidamente y eso influyó en el número de ventas (luego hablaremos de ellas).

Galería: Renault Sport Spider (1995-1999)

La carrocería del Renault Sport Spider estaba fabricada casi íntegramente en material plástico y sólo constaba de tres componentes principales. Únicamente las espectaculares puertas de ala de gaviota que pivotaban hacia arriba eran una excepción. Gracias a su diseño modular, las piezas dañadas podían sustituirse rápidamente durante las carreras.

Renault Sport Spider (1995-1999)
Foto: Renault

El parabrisas sólo estaba disponible con sobreprecio; de serie, un deflector de viento protegía el habitáculo. No había ventanas laterales ni capota. Una simple lona servía de protección contra la lluvia, mientras que las ventanillas calefactadas garantizaban una visión clara en la versión con parabrisas.

Bastidor de celosía tubular

La base era un bastidor de celosía tubular fabricado con perfiles de aluminio de tres milímetros de grosor, un principio de diseño inspirado en el automovilismo. El suelo del vehículo era de polipropileno en forma de panal. En comparación con las carrocerías de plástico convencionales, la del Sport Spider pesaba alrededor de un 25% menos. Una robusta barra antivuelco protegía a los ocupantes en caso de accidente.

Renault Sport Spider (1995-1999)
Foto: Renault

El interior también seguía el principio de construcción ligera. Los dos asientos podían ajustarse en longitud e inclinación, y los pedales se desplazaban ocho centímetros.

Minimalismo y rendimiento

El puesto de conducción sólo incluía velocímetro, cuentarrevoluciones e indicadores de temperatura del aceite y del agua. Nada de calefacción ni de radio. El motor de cuatro cilindros, 2 litros y 150 CV, instalado transversalmente detrás del conductor y el acompañante, procedía del Clio Williams, otro hito deportivo de la marca de aquella época.

Renault Sport Spider (1995-1999)
Foto: Renault

La mecánica alcanzaba su potencia máxima a 6.000 rpm y el par máximo de 185 Nm estaba disponible a 4.500 vueltas. Dos árboles de levas en cabeza y cuatro válvulas por cilindro garantizaban un flujo de gases eficaz.

El propulsor estaba acoplado a una caja de cambios manual de cinco velocidades y desarrollos cortos. Dependiendo del equipamiento, el Spider aceleraba hasta 100 km/h en 6,9 segundos. La velocidad máxima era de 215 km/h. El vehículo pesaba sólo 930 kg, o 965 con el parabrisas.

Carácter de kart

El Renault Sport Spider mostraba su verdadera dimensión en las curvas. Con su suspensión de competición precisa y sus dimensiones compactas, se conducía como un kart. Los tirantes de la suspensión delantera estaban montados horizontalmente, como en un monoplaza, mientras que las unidades traseras están montadas verticalmente. Las barras estabilizadoras de 16 milímetros de diámetro en ambos ejes reducían la inclinación.

Renault Sport Spider (1995-1999)
Foto: Renault

La dirección directa prescindía de la asistencia eléctrica. El Spider sólo medía 1,25 metros de altura con barra antivuelco: un centro de gravedad bajo que garantizaba una estabilidad precisa incluso en condiciones extremas.

La detención corría a cargo de cuatro discos de freno ventilados de 30 centímetros de diámetro cada uno, tomados del Alpine A610 Turbo, uno de los vehículos de serie más potentes de la marca en aquel momento, con 250 CV y una velocidad máxima de 265 km/h.

Pionero en la saga Renault Sport

Entre 1995 y 1999 se fabricaron en Dieppe unos 1.500 ejemplares del Renault Sport Spider. Fue el primer vehículo de carretera en llevar oficialmente el emblema de Renault Sport, marcando el inicio de una tradición de vehículos de producción orientados a las prestaciones. En España, el coche costaba 5.520.000 pesetas en 1997.