He de confesarte una cosa. Me encantan los modelos de apariencia discreta y sin muchas pretensiones, pero que son capaces de superar a otros vehículos de gran reputación. ¿Nunca te has encontrado en una situación similar?

Por eso, hoy me gustaría hablarte de un caso muy especial. Nada de SUV… ni de los modelos eléctricos que abundan actualmente; se trata de una berlina con unos años a sus espaldas. Me refiero al Renault Laguna, en concreto a la última generación, que fue el predecesor del Talisman.

Galería: Renault Laguna GT

La tercera generación del Renault Laguna se creó con el objetivo de lograr una alta fiabilidad, y con detalles de acabado cercanos a los premium. Debía rivalizar frente a los Citroën C5, Ford Mondeo (que se mantiene en otros países), Honda Accord, Hyundai i40, Mazda6, Opel Insignia, Peugeot 508, SEAT Exeo y Volkswagen Passat.

Otro de los aspectos más relevantes en la berlina del rombo afectaba a su dinamismo. El fabricante hacía un énfasis en lo que denominaba como 'chasis reactivo', con una suspensión más firme que el Renault Laguna II.

Para rizar el rizo, el Renault Laguna III estrenó la versión deportiva GT. Bajo el capó, podía asociarse con el motor gasolina 2.0 Turbo de 205 CV, un bloque que compartía con el excelente Renault Mégane RS, aunque con un nivel de potencia inferior.

Renault Laguna GT

Además, había un interesante turbodiésel 2.0 dCi, inicialmente con 180 CV. Posteriormente, se incorporaron las variantes de gasóleo de 130 y 150 CV, con el objetivo de ofrecer un precio de salida más bajo.

Pero lo más importante del Renault Laguna GT era el sistema de cuatro ruedas directrices 4Control, que podía girar las ruedas traseras en sentido contrario a las delanteras (hasta 60 km/h), ganando agilidad en curvas.

Con velocidades por encima de 60 km/h, lo hacían en el mismo sentido que las delanteras, optimizando su estabilidad. A diferencia de la actualidad, este dispositivo se asociaba con una sencilla suspensión trasera por eje torsional, cuando ahora se combina con un avanzado multibrazo.

Para comprobar las bondades del sistema en su lanzamiento, la marca decidió enfrentar un Renault Laguna GT frente a todo un Porsche Boxster S, el descapotable biplaza de 295 CV y propulsión trasera.

En un test de cambio brusco de carril, la firma gala demostró que su berlina superaba al modelo alemán, tanto en la velocidad de entrada como en la de salida del ejercicio. El Renault Laguna GT presumía de una increíble agilidad entre los conos, con unas reacciones sorprendentes; ojo a su vídeo: Renault Laguna GT (4Control System) vs Porsche Boxster S (youtube.com)