Cuando las cosas no se cuidan como es debido, el tiempo no suele ser benévolo con ellas. E incluso, el motor más fiable puede tener problemas para defenderse de sus efectos adversos.

El bloque V8 Windsor de 351 pulgadas cúbicas de Ford es un motor duro y querido en Estados Unidos, pero haber permanecido en un estante durante casi 20 años ha sido catastrófico para él, que parece haber convivido con un exceso de humedad durante demasiado tiempo.

Un nuevo vídeo de I Do Cars desmonta este V8 de 5,8 litros, que originalmente equipaba un Ford F-250 de 1997, el último año de producción del motor.

Fue desmontado y puesto en un estante hace 17 años, después de haber impulsado el coche durante 210.000 millas (casi 338.000 km). Un propulsor que, recordemos, declaraba unos 210 CV de potencia.

El motor vivió tiempos mejores...

Es evidente que los días de gloria del motor han quedado muy atrás. Muchos de los componentes están oxidados, incluyendo un banco entero de válvulas.

Los puertos de admisión están obstruidos con suciedad e incluso las culatas muestran óxido. Y por si esto fuera poco, muchas de las paredes de los cilindros tienen rayas diagonales.

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Pero no todas las piezas están destruidas. La bomba de agua se desprende de una pieza y parece salvable. Incluso los taqués se deslizan sin problemas.

Desafortunadamente, hay muy poco aceite en el cárter, donde principalmente queda agua y mugre. Y esto indica que parece que pasó algún tiempo en una zona con más agua de la recomendable.

Sin embargo, el tiempo y el óxido han hecho imposible desmontarlo completamente. La leva sigue atascada, al igual que varios pistones, que parecen oxidados a la pared del cilindro.

No está claro cómo murió el motor: no había señales de ningún problema catastrófico que pudiera haberlo matado. Tal vez, el dueño del pick-up se cansó un poco y quedó en un estante, olvidado para siempre... hasta ahora.