¿Recuerdas la primera generación del Mercedes-Benz Clase A? Para muchos aficionados, se trataba de un gran concepto en términos de espacio, aunque muchos otros veían bastante margen de mejora en el apartado del diseño y, sobre todo, de la calidad. 

Con el cambio de milenio, hubo muchos ejemplares de la serie W 168, como se conocía internamente a la primera generación de la Clase A de Mercedes-Benz, en numerosas familias de bastantes países europeos. Era, ciertamente, un vehículo práctico, pero dejaban fríos a los clientes con interiores de aspecto y calidad mediocres, para lo que se esperaba de un Mercedes-Benz en la época. 

Galería: Mercedes A 38 AMG

No hace falta que recordemos que el Clase A no tuvo el mejor inicio de comercialización, allá por 1997, debido a que volcaba con cierta facilidad, cuando se realizaba una maniobra de esquiva. Incluso después de casi 27 años, el drama de la prueba del alce sigue recordándose con 'cariño'. Después de todo, de aquello tenemos que agradecer a Mercedes-Benz el uso generalizado del ESP en la producción en serie.

La conducción deportiva no era algo a lo que pudieran acceder los clientes del Clase A inicial. En el momento de su estreno comercial, la oferta de motores no estaba pensada para acelerar el pulso del conductor. Había un motor de gasolina de 1,4 litros con 82 CV, otro de 1,6 litros con 102 CV y, un poco más tarde, dos turbodiésel de cuatro cilindros con 60 (más tarde 75) y 90 CV (95). 

Mercedes Clase A (1997)

El Mercedes-Benz Clase A en la IAA 1997

Algo que chirriaba un poco, cuando se suponía que los propios pilotos de Fórmula 1 de la casa conducían los Clase A con fines de marketing. Imagínate a Mika Häkkinen y David Coulthard sonriendo, mientras saludaban desde el interior de un A 160 CDI, que tenía menos potencia que la llave de impacto utilizada para cambiarle los neumáticos, si me permites el chascarrillo. 

Así que se necesitaba un vehículo con la potencia adecuada, basado en el Clase A. Y no podía ser el A 190, presentado en 1999. Sus 125 CV no eran suficientes para una pareja de pilotos de la F1. Tampoco los 140 CV del A 210 Evolution, que llegó en 2002.

Por eso, los responsables de Mercedes-AMG decidieron simplemente meter dos de estos motores de cuatro cilindros y 1,9 litros en el utilitario alemán, que medía poco más de 3,50 metros de largo. Eso sí, la construcción en sándwich del coche permitía alojar un segundo motor en la parte trasera. Todo ello sin sacrificar mucho espacio en el maletero. ¿El resultado? El Mercedes A 38 AMG. Y la denominación proviene de sumar dos veces la cilindrada de los motores: 19+19=38.

Mercedes A 38 AMG

Un motor de 1,9 l delante...

Mercedes A 38 AMG

... y otro bloque 1,9 litros en la parte trasera

La potencia total era ahora de unos respetables 250 CV, con 360 Nm de par motor. Para que te hagas una idea, estamos hablando de una época en la que un Audi S3 con 209 CV era lo máximo en deportivos compactos. El coche tenía tracción total y una caja de cambios manual de 5 velocidades.

Un embrague automático sincronizaba los dos motores. El propulsor trasero podía encenderse con sólo pulsar un botón. Se dice que la aceleración de 0 a 100 km/h se realizaba en 5,9 segundos, mientras que la velocidad máxima llegaba a 230 km/h. 

El segundo motor y algunas modificaciones en el chasis (incluido un sistema de frenos heredado del E 55 AMG serie W210) que se transfirieron al monovolumen alemán, incrementaron el peso en unos 250 kilogramos más en comparación con un A 190 convencional. Según Mercedes-Benz, el coche pesaba 1.330 kg.

Mercedes A 38 AMG

Este cohete de bolsillo de doble motor incluía una altura libre al suelo 10 mm rebajada y se montó sobre llantas de 18 pulgadas con neumáticos 225/35. También se instalaron paragolpes específicos. Las dos salidas del sistema de escape estaban integradas en la parte baja del faldón trasero. Además, el motor trasero era claramente visible a través de una ventana en el piso del maletero. 

Puedes ver el coche de Mika Häkkinen en las imágenes de la galería que acompaña a esta noticia. Al menos uno de los otros tres ejemplares tiene un alerón en el techo de aspecto bastante 'controvertido'. El coche de Häkkinen estaba configurado con mucho rojo en el interior. Además, había mandos adicionales debajo del equipo de sonido.  

Mercedes A 38 AMG

El A 38 AMG, también conocido como A 190 Twin, se presentó en la fiesta de fin de temporada de automovilismo celebrada en el Museo Mercedes-Benz de Stuttgart-Untertürkheim el 13 de noviembre de 1999. Uno para Häkkinen, otro para Coulthard y dos de los que no se sabe muy bien qué fue de ellos. 

HWA presentó una versión aún más radical del primer Clase A, en 2001, con el denominado A 32 Kompressor. Una pieza única a petición de un cliente. En principio, toda la cadena cinemática del entonces SLK 32 AMG se trasplantó al utilitario, incluidas la transmisión automática de cinco velocidades y la propulsión trasera. Los asientos y el salpicadero tuvieron que desplazarse hacia atrás para permitir que el motor de seis cilindros y 354 CV se colara en la parte delantera. El tiempo en pasar de 0 a 100 km/h era de 5 segundos, con una velocidad máxima de 230 km/h.  

Un cuarto de siglo después, el Clase A más potente tiene 421 CV. Eso sí, gracias a un solo motor de 2,0 litros de cilindrada. Por supuesto, el Mercedes-AMG A 45 S no está limitado a ninguna serie especial y en España lo puedes adquirir desde 89.212 euros.

Galería: Mercedes-Benz Clase A (W168)