Presentado en 2005, todavía se pueden ver muchos Mercedes-Benz Clase B en las carreteras, 13 años después del fin de su producción. Sólo en 2007, ¡se matricularon más de 50.000 unidades! Así que el monovolumen compacto alemán fue un vehículo bien acogido por el público.

Se trata de un Mercedes-Benz de ocasión sólido y solvente, a menudo barato, que ofrece mucho espacio y una posición de asiento cómoda en una longitud de 4,27 metros. El Clase B heredó el concepto de 'sándwich' del Clase A de la época. Se podían conseguir hasta 2.245 litros de maletero. Sin embargo, el techo practicable de lamas y el cambio Autotronic, de variador continuo, no eran opciones recomendables.

En cuanto a los motores, solían encontrarse las opciones de acceso B 150/160/170 con potencias ee ntre 95 y 116 CV. La versión más potente era el B 200 Turbo con 193 CV. Pero Mercedes-Benz también podía hacer las cosas de otra manera, como descubrimos al buscar fotos del primer Clase B. Por sorpresa apareció un B 55. Pero, un momento, eso sonaba más a un AMG. Y más para un coche poco deportivo, como un monovolumen compacto.

Galería: Mercedes B 55 AMG (2010)

¿Un Clase B con motor V8? Así es

Mercedes-Benz Gran Bretaña presentó el B 55 a principios de 2010. Se describía como un Clase B con motor V8 y propulsión trasera, como cualquier buen superdeportivo. Y sin el sufijo 'AMG', ya que la división de Affalterbach no tenía nada que ver con el proyecto.

El coche con la denominación B 55 se creó en la fábrica de Mercedes-Benz en Rastatt a propuesta del director de la planta, Peter Wesp. Éste encargó a sus empleados que construyeran un vehículo inusual basado en el Clase B.

Andreas Würz, responsable de la formación técnica de los aprendices, tomó una regla plegable, midió un Clase B y llegó a una sorprendente conclusión: podía montar un bloque V8. Junto con su colega Matthias Rieger, reunió a su alrededor a un equipo de doce aprendices del segundo y tercer año de formación y elaboró el pliego de condiciones.

Mercedes B 55 AMG (2010)

Mercedes-Benz B 55 (2010)

El concepto espacial del Clase B debía permanecer inalterado, y sólo se habían previsto pequeños cambios en el exterior. El interior debía adaptarse a la mayor potencia. Al fin y al cabo, el resultado debía ser apto para el uso diario.

El punto de partida fue un B 200 CDI, que de todas formas estaba destinado a fines de aprendizaje. Würz encontró un motor V8 de 5,5 litros con 388 CV y 530 Nm de par como nuevo propulsor: el mismo motor atmosférico denominado M 273 KE 55 que se utilizaba en los E 500 y S 500 de aquellos años. Se transplantó en el Clase B junto con una transmisión automática de siete velocidades.

El sistema de escape se creó a partir de varias piezas de recambio y se equipó con un tubo de escape doble para proporcionar un sonido distintivo. A continuación, se abordó el problema de pasar de la tracción delantera a la propulsión trasera. Resultó que el eje trasero de un antiguo Clase E de la serie W 210 encajaba geométricamente. Con la ayuda de un subchasis, la pieza se instaló en el Clase B.

Los frenos se tomaron del C 32 AMG. En la parte delantera, el monovolumen 'vitaminado' estaba equipado con discos ventilados de 345 x 34 milímetros, mientras que la parte trasera también tenía discos ventilados de 300 x 30 milímetros. Delante, llantas AMG de 8,5 x 18 pulgadas y neumáticos 235/40 ZR 18 Y. El eje trasero montaba llantas de 9 x 18 pulgadas y neumáticos 255/35 ZR 18 Y.

Mercedes B 55 AMG (2010)

Mercedes-Benz B 55 (2010)

Mercedes B 55 AMG (2010)

Mercedes-Benz B 55 (2010)

En el interior, el B 55 recibió paneles de Alcantara para los pilares A, B y C, así como para el revestimiento del techo, y también se añadieron asientos de cuero y Alcantara. Por último, el taller de pintura dio al coche un acabado blanco con la parrilla del radiador oscura y los faros tintados en negro.

El equipo del proyecto estaba especialmente orgulloso de que, con 1.620 kilos, el B 55 pesase sólo unos 180 kilos más que el modelo original. Según Würz, jefe del equipo, esto debía permitir al coche acelerar desde parado hasta 100 km/h en menos de 6 segundos.

Resulta difícil creer lo que la discreta silueta del Clase B podía albergar. Se diseñaron diferentes sistemas de propulsión. Tuvo una versión con propulsión mediante gas natural, así como prototipos con pila de combustible, además, del proyecto 'E-Cell Plus' con motor eléctrico y extensor de autonomía. Pero de todas ellas, el B 55 fue la versión más alocada y una verdadera lástima que no tuviera continuidad en el tiempo ¿verdad?