Hace ya más de tres años que BMW inició una revolución de diseño que creó largos debates entre sus fans y detractores (o haters, por hablar claro). En junio de 2020, el fabricante alemán de coches premium presentó la segunda generación del BMW Serie 4 con una parrilla delantera diferente que, en un principio, recibió más comentarios negativos que positivos.

Este coche de tamaño medio llegó meses después de la presentación del BMW Concept 4 en el salón de Frankfurt 2019. Según la marca, la versión de producción, con el código interno G22, presentaba más del 80% de las claves de diseño del prototipo, incluyendo, por supuesto, la enorme parrilla frontal. Y por las discusiones que se podían ver en Internet, parecía que la última incorporación a la gama BMW iba a ser un fracaso.

Sin embargo, las cifras de ventas dicen lo contrario. El año pasado, BMW vendió unas 146.200 unidades en todo el mundo. El total, que incluye el coupé, el cabriolet, el hatchback y el i4 eléctrico, creció un 87% en comparación con los resultados de todo el año 2021. Así las cosas, la segunda generación del 4 (incluyendo el i4) fue el sexto producto más vendido de BMW.

Motor1.com Numbers, revolución de diseño en BMW

En este sentido, las críticas no impidieron a la empresa de Múnich presentar diseños aún más polarizantes. Ese mismo año, en noviembre, fue el momento de desvelar el BMW iX y sus extrañas proporciones. Si la gran parrilla del Serie 4 conmocionó los foros y redes sociales, el primer SUV totalmente eléctrico de BMW directamente generó el caos.

El iX no tenía nada que ver con lo que la marca había presentado hasta el momento. No se trataba sólo del tamaño de la parrilla, sino de todo el vehículo. También era lo opuesto a las formas conservadoras de sus rivales, el Audi e-tron y el Mercedes EQC.

Sin embargo, el BMW iX fue el SUV eléctrico grande más vendido del mundo el año pasado, superando al e-tron (ahora llamado Q8 e-tron) y situándose en el top 10 mundial de los SUV clásicos grandes más vendidos.

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Los disruptores: los nuevos Serie 7 y XM

El debate en torno a las formas atrevidas y únicas de los últimos BMW fue más allá cuando los diseñadores de la marca se atrevieron a cambiar el statu-quo. Hasta entonces, la revolución pasaba por modelos poco vendidos o nuevos. Pero esto cambió cuando la séptima generación de la Serie 7 se mostró al público en abril de 2022.

Se suponía que el buque insignia iba a ser un producto intocable teniendo en cuenta el estilo conservador de los clientes de este exclusivo segmento. Sin embargo, BMW planteó un diseño y un posicionamiento totalmente diferentes para destacar entre la multitud y recuperar cuota frente a la popular Clase S de Mercedes.

El resultado hasta ahora, un año después de la introducción, no es tan bueno como en los dos casos anteriores, ya que el Serie 7 sigue a la zaga del Clase S en cuanto a ventas en Europa, Estados Unidos y China.

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Hasta septiembre, la marca había vendido 3.700 unidades del Serie 7 en Europa, frente a las casi 10.300 del Clase S. En Estados Unidos, se vendieron 1,9 Clase S por cada Serie 7, mientras que en China la proporción aumentó a 3,4 Mercedes-Benz por cada BMW. Algo parecido a lo que sucedió con el i7 frente al EQS.

El BMW XM llegó en septiembre de 2022, rodeado de críticas por su inusual diseño y enorme tamaño. Tras siete meses de disponibilidad, BMW había vendido 4.800 unidades en todo el mundo, convirtiéndose en el quinto modelo de BMW M más vendido en Europa y Estados Unidos. En Europa, el XM superó claramente en ventas al Lamborghini Urus a finales de septiembre, con 2.237 unidades frente a las 1.481 del SUV deportivo italiano.

El autor de este artículo, Felipe Munoz, es especialista en la industria del automóvil en JATO Dynamics.