Renombrado como Salón de la Movilidad de Japón, el Salón del Automóvil de Tokio ha recobrado una destacada importancia gracias principalmente a Toyota, pues a partir del 26 de octubre mostrará en la cita los futuros Land Cruiser y Hilux eléctricos, así como el protagonista de este artículo.

Se trata del Space Mobility, un prototipo de buggy eléctrico que está diseñado para recorrer inhóspitos planetas. Ofrece dos plazas y tiene dirección en las cuatro ruedas (monta cuatro motores eléctricos).

Según Toyota, es capaz de escalar rocas de hasta casi 50 centímetros de altura y también puede afrontar pendientes de 25 grados. Al parecer, no se trata de un mero 'showcar', sino que la marca japonesa pretende probarlo a conciencia. Los resultados obtenidos se aplicarán luego en otros vehículos diseñados para circular por la Luna, como el Lunar Cruiser.

Corto, pero muy ancho y largo

Creado para "entornos extraterrestres implacables", el Space Mobility registra pequeñas dimensiones, ya que debe ser ágil en terrenos accidentados. Toyota dice que mide sólo 3,46 metros de largo, por lo que supera por poco la longitud de un kei car.

Eso sí, la anchura y la altura resultan destacadas, con 2,17 y 1,87 metros, respectivamente. Por supuesto, incorpora grandes neumáticos todoterreno separados de la carrocería mediante largos brazos de la suspensión.

Asimismo, la cabina cuenta con jaula antivuelco. Los asientos están ubicados a una altura considerable, pero no sabemos cómo se puede acceder a ellos de forma cómoda. ¿Habrá alguna escalerilla plegable camuflada? 

Galería: Toyota Baby Lunar Cruiser (BLC) Concept

Más vehículos lunares

El Lunar Cruiser y el Space Mobility no son los únicos proyectos de Toyota previstos para el espacio exterior. A principios de mes, se presentó el prototipo Baby Lunar Cruiser con detalles de diseño del FJ40 y neumáticos sin aire. También tenía motores en las ruedas y estaba concebido para "conquistar terrenos accidentados en la Tierra y también en otros planetas".

No olvidemos que Hyundai también apunta a nuestro satélite al diseñar su propio vehículo lunar que utilizará piezas concebidas para sus modelos convencionales. ¡Parece que estamos en plena Guerra Fría viviendo la carrera espacial entre Estados Unidos y la antigua URSS!