La compañía de Christian von Koenigsegg, fundada en 1994, se ha convertido en uno de los fabricantes de superdeportivos más afamados de los últimos tiempos, gracias entre otras cosas a la fuerza bruta de sus modelos y a sus récords de velocidad.

Tras el CC8S, su primer modelo, la marca lanzó en 2004 el CCR, en colaboración con la firma noruega Eker Design, un coche que batió el récord al coche de producción más veloz y que sirvió después como base para el primer y único coche de competición de Koenigsegg.

Galería: Koenigsegg CCGT GT1 (2007)

Desvelado en el Salón de Ginebra del año 2007, el CCGT fue desarrollado originalmente para participar en las 24 Horas de Le Mans, en la categoría GT1. Pesaba menos de 1.000 kilogramos y su poderoso motor V8 atmosférico, de 5,0 litros y 32 válvulas, desarrollaba algo más de 600 CV.

El bloque V8 se combinaba con una transmisión secuencial de magnesio en disposición transaxle y un embrague multidisco de AP Racing. Si bien la caja de cambios equipaba originalmente una palanca, ahora el coche cuenta con levas integradas en el volante.

Koenigsegg CCGT GT1 de 2007, a subasta
Koenigsegg CCGT GT1 de 2007, a subasta
Koenigsegg CCGT GT1 de 2007, a subasta

Además, el CCGT gozaba de discos de freno de carbono de 362 milímetros, pinzas de seis pistones, suspensión de dobles triángulos con amortiguadores tipo pushrod o un kit aerodinámico que generaba unos 600 kilogramos de carga. 

El coche fue fabricado a mano y probado en el año 2008 pero, apenas dos meses después de que el fabricante comenzara los 'shakedown' con el coche, la FIA desafortunadamente cambió la normativa GT1 y dejó de permitir los chasis monocasco de fibra de carbono y aumentó los requisitos de homologación a 350 unidades, lo que terminó con los sueños de competición de la marca sueca.

Koenigsegg CCGT GT1 de 2007, a subasta
Koenigsegg CCGT GT1 de 2007, a subasta
Koenigsegg CCGT GT1 de 2007, a subasta

Este Koenigsegg CCGT GT1 Competition Coupé saldrá a subasta el próximo 14 de julio en el  famoso Goodwood Festival of Speed, de la mano de la casa Bonhams, y podría alcanzar un precio estimado de entre 3 y 4 millones de libras esterlinas, es decir, entre 3,5 y 4,66 millones de euros al cambio.

El coche, que desde que salió de la factoría de Koenigsegg ha tenido un solo dueño, Bård Eker, se ha mantenido todos estos años en un garaje con temperatura y humedad controladas, y en oscuridad, con dos intervalos de mantenimiento de su motor cada año, así que está prácticamente nuevo, según la propia casa de subastas, ya que sigue montando por ejemplo los neumáticos slick originales.