Ir al contenido principal

Este Volkswagen Scirocco funciona con... café

En 2010, un Volkswagen Scirocco fue convertido para funcionar con café. Ha recorrido 340 km, pero el combustible no es barato.

Volkswagen Scirocco que funciona con café

Hay miles de registros curiosos relacionados con los coches, pero pocos son tan absurdos como el que te presentamos. Buscando en el libro Guinness World Records, hay un récord para "el coche que funciona con café más eficiente del mundo".

Al parecer, el inusual galardón lo ostenta un Volkswagen Scirocco de 1988, que recorrió 340 kilómetros entre Londres y Manchester en 2010. Esta es su historia.

Los biocombustibles y los combustibles alternativos siguen siendo un tema candente, pero difícilmente se nos ocurriría hablar de un coche impulsado por la energía del café. La idea surgió de la redacción de 'Bang Goes The Theory', un programa de televisión de la BBC que quería experimentar con soluciones originales para mover un vehículo.

Es evidente que el proyecto tiene cierta base científica. Cuando se tuestan, los granos de café liberan un poder calorífico teóricamente superior al de la madera y el carbón. Sin embargo, es esencial que los granos estén secos para obtener una mezcla más eficaz y eficiente.

Para probar esta teoría, los diseñadores compraron un Volkswagen Scirocco de 1988, lo rebautizaron como "CaRpuccino" y le instalaron el voluminoso equipo que puedes ver en la imagen de portada.

El funcionamiento y el resultado

Para convertir los granos de café en energía para el coche, son necesarios varios pasos. En primer lugar, los granos se colocan en un gasificador que los calienta hasta 700°C. 

Aquí se desprende monóxido de carbono e hidrógeno, y el gas se separa a través de dos filtros diferentes. El primer filtro purifica el gas y lo lleva a la cámara de combustión del motor, mientras que el segundo elimina los residuos.

Volkswagen Scirocco GTI

Aunque el Volkswagen recorrió efectivamente 340 kilómetros, existen algunas limitaciones técnicas y económicas. El coche mantenía una velocidad de crucero de 105 km/h, pero cada 70 kilómetros tenía que parar para rellenar el café y el agua y cambiar los filtros. Por último, este 'combustible' no es muy convincente.

En aquella época, el café se vendía en los supermercados británicos a unos 15-30 euros el kilo y es de creer que los precios han subido más en los últimos años. En resumen, el viaje costó unos cuantos miles de euros.