Seas o no un amante de Ferrari, probablemente existen pocos modelos de la casa de Maranello que no te resulten agraciados a nivel estético. Incluso los vehículos más controvertidos, como el Ferrari Mondial, han ido ganando encanto con el paso del tiempo.

En cualquier caso, aunque Ferrari se ha caracterizado siempre por diseños elegantes y equilibrados, lo cierto es que ha tenido épocas mejores y peores en lo que a estilo se refiere, y sin duda el periodo que arrancó a principios de los años 90 fue uno de los mejores.

Galería: Ferrari 456 GT y 456M GT (1992-2003)

De hecho, para muchos, el Ferrari 456 GT, lanzado en el año 1992, fue el precursor de un lenguaje de diseño del que derivarían otros modelos interesantes. Ahora que el deportivo celebra sus 30 primaveras de existencia, hemos querido repasar su historia.

Un coche especial

Además de por haber iniciado una prolífica época a nivel de diseño para la marca de Maranello, el Ferrari 456 GT es considerado por algunos aficionados como el que trajo de vuelta la configuración de motor V12 en posición delantera, después de dos décadas con modelos de motor central, como el BB y el Testarossa. 

En todo caso, esto no es del todo correcto, ya que el 456 GT pertenecía a la dinastía de los 2+2 de Ferrari, siendo modelo de cuatro puertas que descendía directamente de los 365, 400 y 412, que siempre conservaron la disposición mecánica tradicional.

Ferrari 456 GT

El 456 GT ocupó el lugar del 412 tras tres años de 'vacío', ya que su predecesor había desaparecido del mercado en 1989, y durante aquel lapso de tiempo Ferrari no había contado con ningún 2+2 de este tipo en su catálogo.

La principal revolución del 456 GT con respecto a sus antecesores fue precisamente estilística, gracias a la firma de diseño Pininfarina y, en particular, a Pietro Camardella, diseñador de modelos como el Ferrari F40, el Ferrari 512 TR o el prototipo Mythos, y que posteriormente diseñaría también el Ferrari F50.

Ferrari 456 GT

La carrocería de Camardella abandonó las líneas rectas y angulosas de sus predecesores, en favor de formas más suaves y sinuosas, que subrayaban su presencia en carretera y le daban un aspecto más liviano.

Entre los elementos más logrados del conjunto, inspirado quizá en el Daytona, destacaban el capó con una salida de aire a cada lado, los faros escamoteables, las líneas del lateral, un techo descendente hacia la zaga o los característicos pilotos redondos.

Ferrari 456 GT

El exterior del 456 GT no fue lo único llamativo del modelo, ya que también estrenó diversas innovaciones, como la estructura tubular de acero, que se recubrió con paneles de aluminio soldados con Feran, el capó fabricado en material compuesto para ganar en ligereza o una suspensión de dobles triángulos que contaba con amortiguadores ajustables de control electrónico, con modos Comfort y Sport.

El nombre del modelo, como es tradición, indicaba la capacidad de cada cilindro del motor V12, 456 cm3, para una cilindrada total de 5,5 litros. Este bloque, denominado F116 y destinado a ser montado en el 550 Maranello de 1996, ofrecía inicialmente 442 CV a 6.250 rpm y 550 Nm de par motor máximo a unas 4.500 rpm.

Ferrari 456 GT

En un principio la caja de cambios era únicamente manual de 6 velocidades, montada en la parte trasera, en un esquema transaxle, junto a un diferencial autoblocante. Una configuración que Ferrari utilizaba ya desde los años 60. 

A partir de 1993, la gama sumó una caja de cambios automática de 4 velocidades, dando lugar al 456 GTA, que tenía unas prestaciones muy cercanas a las de la versión manual, con un 0 a 100 km/h en 5,2 segundos (en ambos) y una velocidad máxima de 300 km/h, frente a los 309 km/h del manual.

Ferrari 456M GT de 1998
Ferrari 456M GT de 1998

La evolución

Si bien Ferrari nunca ha tenido costumbre de actualizar sus modelos mediante meros restyling, en 1998 presentó el 456M GT (y GTA para el automático), en el que la M significaba 'modificata' o modificado, que fue una evolución del Gran Turismo, que afectó más bien poco a su exitosa línea exterior: se introdujo un capó sin salidas de aire, se retocó ligeramente el frontal y se rediseñó la consola central. 

A nivel técnico, el principal cambio fue una revisión de la geometría del eje delantero, si bien el motor y el cambio se mantuvieron sin cambios. Lo que sí introdujo Ferrari fue el control de tracción electrónico, lo que convirtió el coche en un modelo más dócil en situaciones delicadas, como en mojado.

Ferrari 456M GT de 1998
Ferrari 456M GT de 1998

Una joya accesible

La producción total del Ferrari 456 GT ascendió a algo menos de 3.300 unidades, de las cuales unas 2.000 correspondieron a la primera serie, y la mayoría montaron la caja de cambios manual (el automático sólo fue elegido por 408 clientes). En el caso del 456M GT, se fabricaron 1.300 unidades, la mitad de ellas GTA, es decir, automáticas.

Considerado uno de los GT más bonitos de la era moderna, el 456 sigue siendo un modelo codiciado, y aunque sus precios han fluctuado mucho en la última década, debido entre otras cosas a las políticas fiscales de diversos países, hoy en día se pueden encontrar por precios relativamente asequibles para tratarse de un Ferrari V12.

Ferrari 456M GT de 1998
Ferrari 456M GT de 1998

Un 456 GT con transmisión manual se valora en entre 50.000 y 70.000 euros para ejemplares buenos o excelentes, con poca diferencia entre la primera serie y la serie M, dadas las idénticas prestaciones. Es una historia diferente para los automáticos, que, aunque menos numerosos, valen una media de entre 10.000 y 12.000 euros menos.

Como es lógico, lo más importante en estas unidades de segunda mano es el cuidado y el mantenimiento que haya tenido el motor, ya que una reparación puede resultar muy costosa. Además, hay que vigilar el estado del interior (los plásticos pueden estar en mal estado).