La historia de Skoda tiene un largo recorrido en el automovilismo, al igual que este Skoda Sport, el último vehículo checo que participó en las 24 Horas de Le Mans, la prestigiosa carrera de resistencia.

En la década de 1950, los deportes de motor no eran los más seguidos en la ya extinta Checoslovaquia. Las motos proporcionaban la suficiente movilidad en la época, sin embargo, ya se estaban celebrando las primeras carreras internacionales con vehículos de cuatro ruedas.

La Segunda Guerra Mundial había acabado un lustro antes, pero la ilusión por recuperar las 24 Horas de Le Mans estaba intacta. La Fórmula 1 también se empezaba a asomar en el panorama mundial, e hizo su estreno el 13 de mayo de 1950 en Silverstone, delante de los propios reyes de Inglaterra.

Skoda Sport 1949

Los checos, a pesar de no ser una potencia en cuanto a talento automovilístico, quería entrar en las carreras con un coche local. Esto era un plan para probar la durabilidad de las piezas y, de paso, publicitar a Skoda en el extranjero.

Por ese motivo se decidió construir el Skoda Sport, un deportivo basado en el Skoda 1101 ‘Tudor’ del año 1946. El chasis para el nuevo vehículo de competición era únicamente una adaptación de su antecesor.

Debido a la baja altura del deportivo, se tuvieron que hacer más modificaciones, como el tubo central, que se acortó 400 milímetros, mientras que la horquilla se alargó en la parte frontal. Los diseñadores también cambiaron la posición de los pedales y la dirección.

El coche, de esta forma, adquirió una carrocería baja y abierta, fabricada a mano con láminas de aluminio. El tanque se reubicó detrás de los asientos y una bomba eléctrica proporcionaba el combustible.

Skoda Sport 1949

En cuestión estética, la parrilla estaba formada por cinco piezas, además de unos faros totalmente redondos que le daban un estilo característico. El Skoda Sport estaba hecho con la base del ‘Tudor’, incluyendo el sistema eléctrico de 12 voltios de PAL o los neumáticos de Barum.

Se fabricaron dos modelos, uno con un motor de 1,1 litros que proporcionaba 56 CV de potencia con un compresor Roots adicional que competiría en la clase de 1.500 cm3. El otro estaba destinado a la categoría de 1.100 cm3, con 42 CV y se deshacía del compresor.

La primera carrera de ambos vehículos fue el 25 de septiembre de 1949, en el Gran Premio de Checoslovaquia, en la ciudad de Brno. Fue un gran día para la marca, pues se alzaron con la victoria en la clase pequeña, con Jaroslav Netušil a los mandos, mientras que Václav Bobek fue segundo en la categoría de 1.500 cm3.

Skoda Sport 1949

La aventura de las 24 Horas de Le Mans comenzó con la decisión de usar el coche sin compresor, además de optimizar el rendimiento del Skoda Sport. De acuerdo a la normativa gala y la experiencia que sumaron, alargaron la distancia entre ejes 180 milímetros e instalaron dos faros adicionales en los laterales de la parrilla. Con los colores nacionales adornando el vehículo, unos neumáticos Michelin y el tanque lleno, se convertía en un competidor de solo 700 kilogramos preparado para asaltar Le Sarthe.

El motor de cuatro cilindros, refrigerado por agua, con 1.089 cm3, desarrollaba 50 CV (37 kW) a 5.200 rpm. El Skoda Sport alcanzó una velocidad máxima de 140 km/h, con un consumo de 12 litros de la mezcla de gasolina, etanol y acetona por cada centenar de kilómetros, con lo que se podía pilotar durante cuatro horas seguidas sin problema.

Galería: Skoda Sport 1949

Llegaron las cuatro de la tarde del 24 de junio de 1950. Los 60 participantes se preparaban para salir corriendo hacia los vehículos al otro lado de la recta de meta (como se realizaba antiguamente la salida en esta cita). Se dio el pistoletazo de salida y Václav Bobek y Jaroslav Netušil se pusieron en cabeza, posición que mantuvieron gran parte del evento.

No obstante, tras trece horas de carrera y 121 giros, el vehículo comenzó a perder potencia y se vieron obligados a retirarse. La causa del abandono fue un pequeño problema en un fusible del pasador de un pistón roto, pieza de la que no tenían repuesto.

Esta actuación quedó enmarcada en los libros de historia del automovilismo checo. Con una media de 126 km/h, estaban en segunda posición, con opciones a la victoria, pero el destino fue cruel con Bobek y Netušil y solo les quedó el consuelo de una gran participación.