El descapotable japonés sufrió esa temperatura durante 12 horas, sin capota, antes de salir a la carretera.

Como bien sabes, todos los coches son sometidos a diferentes pruebas invernales y estivales, con temperaturas extremas, antes de salir a la venta. Pero la realizada al Lexus LC Cabrio es, desde luego, una de las más exigentes jamás vista.

El descapotable japonés, después de ser rociado con agua, permaneció durante 12 horas en la Gran Cámara Climática del Campo de Pruebas de Millbrook, en Bedforshire (Inglaterra), a una temperatura de -18°C y con el techo bajado para exponer el interior al frío. ¿Crees que se rompió alguno de los componentes del vehículo? Los vídeos adjuntos tienen la respuesta.

Galería: Lexus LC Cabrio, prueba de congelación

Alerta de spoiler: el Lexus LC Cabrio salió de la cámara criogénica "por sus propios medios", es decir, arrancando el motor V8 atmosférico de 5,0 litros y 467 CV. Sin embargo, una capa de hielo bastante gruesa cubría toda la carrocería, incluido el parabrisas, por lo que el piloto, Paul Swift, no pudo ver nada durante la vuelta de calentamiento y tuvo que confiar inicialmente solo en las indicaciones por radio.

Según el conductor, "no hubo repercusiones negativas de ningún tipo en el coche". Todos los sistemas de a bordo siguieron funcionando sin problemas, incluidas las pantallas táctiles y la calefacción de los asientos. 

Una vez descongelado el cristal, el conductor pudo pisar el acelerador para comprobar si había algún problema con los componentes mecánicos y, de nuevo, vio que todo estaba perfecto. 

Swift explicó: "No hubo problemas de subviraje, los cambios de marcha fueron siempre suaves, incluso con la función Rev Matching (punta-tacón automático), y a pesar del hielo, el escape también sonaba la perfección. El coche hizo todo lo que se supone que debía hacer, a pesar de la tortura bajo cero que soportó".

Lexus no mostró el techo de tela de cuatro capas levantándose después de la prueba bajo cero, pero estamos seguros de que el motor hidráulico montado detrás de los asientos traseros seguía funcionando, ya que no hubo "impactos negativos de ningún tipo".

A decir verdad, el techo de tela ya había sido probado una y otra vez para su uso en nieve y con temperaturas bajo cero hasta su punto de ruptura. Según los datos de Lexus, necesitó unos 18.000 ciclos de apertura y cierre antes de alcanzar su límite de resistencia en estas condiciones.