Una enorme potencia para un coche de 800 kilos.

El pequeño Suzuki Jimny es, sin duda, uno de los todoterrenos más sencillos y deseados del mercado, aunque tristemente condenado al ostracismo por la normativa europea de emisiones, ya que ahora solo se vende una versión comercial o Jimny Pro. Hoy queremos hablar precisamente de uno de sus antepasados, el mítico Suzuki Samurai.

También muy sencillo por concepto, el Suzuki Samurai era un modesto modelo 4x4 lanzado originalmente a mediados de los años 80, que se comercializó en nuestro país y del que todavía hoy se pueden ver algunos ejemplares en carretera.

Galería: Suzuki Samurai con motor rotativo

La historia que te queremos contar está relacionada precisamente con este modelo, y es que nuestro protagonista, Marvin Sánchez, es un amante de los coches de los años 80 y 90, y en especial del Suzuki Samurai, modelo que consiguió comprar hace un año para arrancar un proyecto muy especial.

Como es lógico, el rendimiento de serie del Samurai es bastante pobre, al menos a nivel de prestaciones en carretera, de manera que Sánchez decidió crear un coche único en el mundo, y el resultado podrá gustarte más o menos, pero no deja de ser impresionante.

Suzuki Samurai con motor rotativo
Suzuki Samurai con motor rotativo
Suzuki Samurai con motor rotativo

La carrocería, casi original, incluye ligeras modificaciones, como una parrilla delantera que le aporta un toque más 'travieso', además de llantas de diseño específico o unos pasos de rueda ensanchados. 

Lo más interesante de todo, no obstante, no está a la vista, sino bajo el capó, ya que Sánchez prescindió del motor original, un 1,3 litros de cuatro cilindros, a favor de un bloque rotativo (13B) de origen Mazda, tomado directamente de un Mazda RX-7.

Suzuki Samurai con motor rotativo

El resultado es una potencia de 450 CV, muy lejos de los alrededor de 70 CV que ofrecía el modelo de serie, y todo en un coche que pesa únicamente 800 kilogramos. Si a esto le sumamos una distancia entre ejes muy pequeña, de menos de 2,0 metros, el resultado ha de ser excitante y, desde luego, aterrador.

Se trata de un propulsor con una larga lista de modificaciones, que incluye un turbocompresor a medida o un sistema de refrigeración creado también desde cero. El bloque, además, se combina con una transmisión también del RX-7, un nuevo sistema de escape o un diferencial trasero de origen Ford. La suspensión, por su parte, también ha sido modificada, y el coche ahora es más bajo.

 

"Es un placer tener y poder conducir este Samurai. Pienso conservarlo mientras viva. En un futuro próximo, tengo previsto seguir construyendo piezas únicas y crear un negocio en el que pueda ofrecer proyectos únicos al público", ha afirmado el propio Marvin Sánchez, propietario de esta bestia japonesa.