Mira la reacción del cantante cuando descubre el coche.

West Coast Customs ha tardado tres años en crear el Rolls-Royce Wraith personalizado de Justin Bieber, con una imagen inspirada en la del prototipo 103EX (galería de fotos de abajo). Sin duda, el reto fue mayúsculo, tal y como podemos ver en el vídeo adjunto, donde se relata el largo proceso de fabricación. 

Bieber quería comprar el 103EX, pero ese vehículo ni siquiera se podía conducir. Era simplemente un ejercicio de estilo que anticipaba el futuro de la marca británica. En su lugar, West Coast Customs acordó con la estrella del pop adquirir un Wraith y modificarlo a conciencia para que se pareciera al concept. 

Galería: Rolls-Royce Vision Next 100 Concept

El equipo comenzó escaneando el exterior del Rolls Royce para conocer la forma exacta de cada panel de la carrocería. West Coast Customs utilizó esa información para crear los moldes del nuevo kit exterior.

El Wraith tiene ahora cubiertas que ocultan las ruedas y hacen que el coupé parezca flotar por la carretera. También hay un nuevo frontal con un diseño más complejo y paragolpes esculpidos que le dan un aspecto fluido.

Rolls-Royce de Justin Bieber

Esta creación se acerca más al carrozado original, en lugar de limitarse a lanzar un kit de carrocería sobre un vehículo normal. West Coast Customs también ideó una iluminación única, incluyendo una oculta a lo largo del perímetro inferior de la carrocería, que crea un efecto especialmente llamativo en la oscuridad.

En el interior, como es difícil mejorar lo que hace Rolls-Royce, West Coast Customs se limitó a cambiar los colores de la tapicería de cuero para que hicieran juego con el exterior del coche.

El mayor cambio fue la mejora del sistema de audio, que integra amplificadores, entre otros cambios, para lograr un sonido perfecto. ¿Se pondrá Bieber sus propias canciones en el Rolls-Royce?

Pero sin duda, lo mejor del vídeo es el momento en que Bieber descubre y recibe su Wraith personalizado. Realmente quedó muy impresionado: se echó las manos a la cabeza e incluso parece que echó alguna que otra lágrima. Normal, ya que ahora es el dueño de uno de los Rolls-Royce más exclusivos del mundo.