La tecnología de los vehículos eléctricos de hace cuarenta años distaba bastante de la de un modelo de producción actual.

En la actualidad, Mercedes-Benz se encuentra inmersa en el lanzamiento de numerosos vehículos eléctricos, de diferente género y condición. Hace poco, asistimos a la primera prueba del Mercedes-Benz EQV, pero los orígenes de este tipo de coches se remontan unas cuatro décadas atrás.

Mercedes-Benz, por poner un ejemplo, recibió el encargo de Amazon, a finales de agosto de 2020, de más de 1.800 furgonetas eléctricas eSprinter y eVito, para su mercado de reparto en los países europeos. Sin embargo, la firma de la estrella ya había experimentado con este tipo de vehículos eléctricos hace 40 años. En aquel entonces, Daimler-Benz AG presentó el Mercedes 307 E.

Galería: Mercedes-Benz 307 E (1980)

Inicialmente, el modelo experimental se exhibió en la feria medioambiental Envitec, celebrada en Düsseldorf (del 11 al 15 de febrero de 1980) y luego en Londres, en la exposición Drive Electric '80 (del 13 al 20 de octubre de 1980).

Siendo honestos, su practicidad para el uso diario estaba muy lejos de la de vehículos actuales como los eVito y eSprinter, pero proporcionó los cimientos técnicos y conocimientos prácticos de sus 'nietos' actuales.

El 307 E no fue la primera furgoneta eléctrica de la marca. En 1972, Mercedes-Benz presentó el LE 306, también como vehículo experimental. Se construyeron un total de 60 unidades, y para 1979, esa pequeña flota había recorrido 900.000 kilómetros. Uno de los resultados de estos ensayos fue que la tecnología de cambio de batería probada en el LE 306, entre otras cosas, podía prescindir del uso casi obligatorio por tráfico urbano, ampliando su radio de acción.

El 307 E fue desarrollado sobre la base de la serie de comerciales TN, también conocido como T 1, que se introdujo en 1977. Con el fin de reducir los costes de fabricación y funcionamiento, el 307 E tenía una tecnología de control simplificada para el accionamiento eléctrico, que al mismo tiempo solo necesitó de pequeñas modificaciones sobre el 307 D, con una distancia entre ejes de 3.350 milímetros.

Mercedes-Benz 307 E (1980)

La batería estaba situada bajo el suelo del vehículo, entre ambos ejes, y tenía un voltaje nominal de 180 V (dos filas de baterías de 90 V cada una). La extracción e instalación de la misma se realizaban de forma sencilla mediante un dispositivo de elevación integrado.

El espacio de carga no estaba limitado en comparación con los vehículos con motor de combustión. Con una carga útil de 1,45 toneladas y un alcance de 65 kilómetros a una velocidad constante de 50 km/h, el 307 E estaba ideado para el transporte de distribución en la ciudad.

Mercedes-Benz 307 E (1980)

El motor eléctrico de corriente continua tenía una potencia de 30 kW. La velocidad máxima era de 70 km/h y la pendiente máxima que podía superar era del 20%. Con el 307 E, los ingenieros de Daimler-Benz probaron conceptos novedosos como la "calculadora de rutas". Este precursor del sistema de navegación proporcionaba información para posibles cambios de trayecto, gracias a los informes de atascos de tráfico.

Desde 1981 hasta finales de 1983, se realizaron dos pruebas a gran escala con 32 furgonetas eléctricas. La primera se llevó a cabo en Berlín como parte del proyecto de investigación "Energía alternativa para el tráfico rodado". La segunda la hizo durante cinco años el Deutsche Bundespost, en Bonn, con un servicio de paquetería realizado por 22 furgonetas eléctricas.

Mercedes-Benz 307 E (1980)

Ambos experimentos dejaron claro, hace cuarenta años, que este tipo de vehículos utilizados para estas tareas cumplían perfectamente su cometido, al mismo nivel que los modelos de combustión.

Sin embargo, el principal problema de los vehículos eléctricos en ese momento era la tecnología de baterías disponible. Si su alcance era suficiente para las tareas que se realizaban en las zonas urbanas, los elevados costes de mantenimiento y la corta vida útil de las baterías de plomo-ácido, dieron lugar a abandonar el proyecto, tal y como confirmó la propia marca.

Mercedes-Benz 307 E (1980)

Por comparación, los modelos eVito y eSprinter de Mercedes-Benz son vehículos potentes y con una autonomía de hasta 184 kilómetros, en el caso del eVito. Pero no cabe duda que la experiencia recabada por el 307 E, hace cuatro décadas, está, de alguna manera presente, en los actuales modelos eléctricos de Mercedes-Benz.