La intención de la marca británica es alquilarla inmediatamente a su nuevo dueño.

La crisis del coronavirus sigue pesando sobre los hombros de McLaren. Tras el despido de 1.200 empleados en mayo, la empresa británica tiene previsto vender su sede en Woking, Surrey, que incluye tres estructuras entre la gestión, el desarrollo y la producción.

Sin duda, se trata de un tema impactante, pero lo cierto es que la intención de la compañía inglesa es aplicar una fórmula de venta y arrendamiento, es decir, desprenderse de ella e, inmediatamente después, alquilársela a su nuevo dueño y, por lo tanto, permanecer allí.

Galería: McLaren 620R 2020, primera prueba

Esta solución permitiría a McLaren reponer su balance para 2021, sin tener que abandonar necesariamente las plantas. De momento, no hay planes para reducir aún más puestos de trabajo, por lo que la plantilla que no perdió su empleo en mayo (el 75% del total) puede estar tranquila. 

Lo cierto es que este año está siendo especialmente difícil para el fabricante de superdeportivos, en contraste con 2019, ejercicio en el que registró un 18% más de ingresos respecto a 2018. La verdad es que todas las empresas están apretándose el cinturón al máximo, pero McLaren se está viendo obligada a tomar medidas muy drásticas.  

Cabe señalar que el Gobierno británico ha estado apoyando a McLaren en periodos anteriores, pero ahora mismo tiene cosas más importantes que sufragar, por lo que, en la actualidad, la firma de Woking no puede contar con esa ayuda. 

¿Y qué sucede con la Fórmula 1? Según datos internos, supone el 12% de los ingresos totales de la compañía. Paul Walsh, jefe de McLaren, ha admitido que se encuentran en un momento delicado, pero siguen apuntando al crecimiento económico.

McLaren 620R 2020 insignia umbral puerta

"Planeamos emerger como una compañía fuerte, eficiente y sostenible con un claro camino de regreso al crecimiento", aseguró Walsh. Ojalá así sea y pueda resistir esta época tan complicada, que podría alargarse durante los próximos meses.

En materia de producto, no esperamos a corto plazo un SUV que fortalezca las arcas de la compañía, pero a lo mejor hay que cambiar esos planes y plantearse un coche familiar, como ya han hecho Lamborghini con el Urus, Aston Martin con el DBX, Rolls-Royce con el Cullinan o Ferrari con el próximo Purosangue.