La planta, cuyo cierre estaba previsto para finales de 2020, podría clausurarse en junio de 2021, si se cumplen todas las condiciones.

Cuando, hace unas semanas, Nissan anunció su nuevo plan estratégico, confirmó que su planta de Barcelona se cerraría en diciembre de 2020. El bajo nivel de producción, acrecentado por la desaparición del Mercedes-Benz Clase X, fue el argumento de la marca japonesa para esta decisión, que afectará a 3.000 empleos directos y alrededor de 13.000 indirectos.  

Sin embargo, según una información recogida por Reuters, Nissan ha decidido reconsiderar la clausura final. "Nissan propone posponer el cierre de su planta de Barcelona durante seis meses, de diciembre de 2020 a junio de 2021, con la condición de que se reanuden los trabajos", dijo a la agencia de noticias, el pasado martes 21 de julio, el director de Operaciones Industriales de Nissan en España, Frank Torres.

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La empresa japonesa está estableciendo sus condiciones. Según la misma fuente, los directivos desean que se firme un acuerdo antes de principios de agosto sobre la indemnización de los trabajadores despedidos. A cambio, no se producirían despidos antes de finales de 2020.

Si esta negociación no llega a buen puerto, Nissan se atendrá a su calendario original de cierre dentro de cuatro meses. Lamentablemente, desconocemos cómo son esas indemnizaciones, pero esperamos que no sean muy perjudiciales para los empleados. 

El anuncio de Nissan fue bien recibido por el gobierno español. De hecho, la ministra de Industria, Reyes Maroto, aseguró que "la esperanza debe mantenerse siempre viva" y que el "trabajo en equipo" del Gobierno y la Generalitat de Cataluña "había salvado ya 500 puestos de trabajo".

"Poco a poco, estamos logrando que Nissan se dé cuenta de que es muy caro cerrar una fábrica", afirmó. Desde luego, la firma japonesa tendrá que asumir unos costes millonarios por esta decisión. 

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Desde el anuncio del cierre, hay entablada una verdadera guerra entre Nissan y los sindicatos. Incluso hay políticos como Jéssica Albiach, de Catalunya-En Comú Podem, que ha pedido un boicot a los productos de la Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi.

A todo esto, hay que sumar que la firma asiática podría reducir su gama de vehículos en España, limitándose a comercializar SUV y coches eléctricos. De este modo, automóviles como el Micra o los deportivos 370Z (y el próximo 400Z) y GT-R desaparecerían de nuestro mercado. En fin, veremos si la planta catalana aguanta seis meses más de producción. Si es por el bien de los trabajadores, bienvenido sea.