Un automóvil que desafiaba toda la lógica.

Para aquellos particularmente nostálgicos, tenemos que admitir que los años 80 y 90 estuvieron llenos de prototipos de locura. Hay muchos dignos de mención, pero uno de los que más marcó el comienzo de los 90 fue, sin duda, el esférico Renault Racoon, mostrado en el salón de Ginebra de 1993.

Algunas marcas se sirvieron de prototipos 'racionales' para mostrar lo que podían lanzar en unos pocos años. Por ejemplo, el Opel G90 supuso el anticipo del Meriva, el nuevo monovolumen urbano de la firma alemana, pero ¿recuerdas a algún Renault mínimamente parecido al propio Racoon? Seguro que no...

Galería: Renault Racoon Concept

La otra pregunta que surge es por qué se le denominó Mapache (traducción de la palabra francesa Racoon). La explicación es por la facilidad que tiene este animal de subir y bajar allá donde esté. 

Para acercarse a esta cualidad, el coche contaba con un sistema hidráulico que permitía elevar la carrocería, con el fin de poder transitar por todo tipo de terrenos. Los SUV no estaban inventados, pero este tipo de prototipos supusieron los cimientos del nuevo segmento.  

En cuanto a la parte mecánica se refiere, el Renault Racoon incorporaba un motor V6, de 3,0 litros y con dos turbocompresores, que desarrollaba 262 CV. Pero ahí no quedaba la cosa...

No, porque además, el prototipo podía presumir de ser un vehículo anfibio. Gracias a dos turbinas, podía navegar en aguas calmadas a una velocidad máxima de 5 nudos, alrededor de 9 km/h. 

Por si fuera poco, el coche tan solo disponía de una puerta, que basculaba hacia adelante para permitir un cómodo acceso a los tres asientos, dispuestos en formato 2+1. ¿Y qué decir del interior? Desde luego, que era muy minimalista y tecnológicamente vanguardista, pues disponía de un Head-up Display, un sistema de geolocalización, un teléfono de a bordo y una cámara de infrarrojos para los viajes nocturnos. 

Renault Racoon Concept

Algún detallista se habrá percatado de que no había limpiaparabrisas, pero no hacían falta, porque un sistema de ultrasonidos se encargaba de retirar el agua del cristal. ¡Alucinante!

Para acabar, hay que destacar que el Renault Racoon fue el primer coche modelado digitalmente en un entorno real. Eso significa que se utilizó el mismo proceso que los efectos especiales del cine. Este método conseguía reducir el número de prototipos de pruebas antes de llegar al vehículo definitivo y, por tanto, ahorrar dinero al fabricante.