Ofrecía una experiencia de conducción muy particular, con movimientos casi de esquiador.

Los vehículos experimentales tienen una larga tradición en Mercedes-Benz. El Mercedes F 300 Life-Jet, un prototipo de tres ruedas presentado en el salón de Frankfurt de 1997, sirvió para recopilar información sobre el ajuste electrónico del ángulo de incidencia de las ruedas. Unos años más adelante, ya en 2001, la marca presentó el F 400 Carving, para ampliar la investigación a los vehículos de cuatro ruedas.

Este Mercedes-Benz F 400 Carving concept fue desvelado en el salón de Tokio del año 2001, y su característica más llamativa era que, en curvas, las ruedas exteriores se inclinaban hasta 20 grados, lo que en principio aumentaba la superficie de contacto con el asfalto y, por tanto, incrementaba también tanto la estabilidad como la capacidad de adherencia. 

Galería: Mercedes-Benz F 400 Carving 2001

Para conseguir este efecto, se combinó la electrónica con sistemas puramente mecánicos. Contaba con sensores para medir la velocidad, la aceleración, el ángulo de la dirección y el de guiñada del vehículo, y esta información se enviaba a los actuadores hidráulicos de las ruedas exteriores. Y es que los neumáticos del interior de la curva mantenían su posición original, al igual que el cuerpo de los propios ocupantes.

Debido a las enormes fuerzas laterales que podían soportar las ruedas exteriores en curva, la aceleración lateral del F 400 era, según Mercedes-Benz, un 28% mayor que en los coches deportivos con chasis convencionales. Además, si existía el riesgo de derrapar, por subviraje o sobreviraje, la electrónica hacía uso del sistema hidráulico para inclinar una o más ruedas en el grado necesario, con el objetivo de estabilizar el coche.

Mercedes F 400 Carving

Durante una frenada de emergencia, además, las cuatro ruedas podían inclinarse de manera que solo las partes interiores de la banda de rodadura de los neumáticos tuvieran contacto con el asfalto, recortando la distancia de frenado, desde 100 km/h hasta detenerse, en cinco metros.

Los neumáticos estaban montados sobre llantas especiales, que tenían un diámetro de 17 pulgadas en la cara interior de la rueda, y de 19 pulgadas en la parte exterior, lo que garantizaba que este coche experimental pudiera circular en curvas con el mayor área de contacto posible del neumático sobre el asfalto.

Además, el concept car tenía también el objetivo de desarrollar la tecnología 'drive-by-wire', es decir, el control electrónico de diversos sistemas del vehículo, como la dirección o el freno. Por tanto, no existían elementos mecánicos de conexión entre la columna de dirección y el eje delantero, ni tampoco entre el pedal del freno y el propio equipo de frenada. 

Mercedes F 400 Carving

El prototipo también se utilizó para poner a prueba materiales. La carrocería estaba conformada de material plástico reforzado con fibra de carbono (CFRP), los discos de freno eran carbocerámicos (podían soportar temperaturas extremas, de entre 1.400 y 1.600 ºC) y el chasis estaba construido con acero, aluminio y CFRP. Además del sistema eléctrico convencional, el F 400 Carving montaba otros dos de 42 V, utilizados por ejemplo para la dirección electrónica. 

Por último, cabe apuntar que este coche experimental con suspensión hidroneumática, recurría a un motor de seis cilindros de gasolina, con 3,2 litros de cilindrada y una potencia de 218 CV. Tenía un esquema de propulsión trasera y montaba una caja de cambios manual de cinco relaciones.