El nuevo SUV no está nada mal, pero no te pierdas la historia ni las fotos del coupé clásico.

Últimamente, estamos hablando mucho del Ford Puma, el nuevo SUV urbano de la marca del óvalo, pues se presenta como una alternativa más que interesante a los superventas europeos, como el Renault Captur o el Peugeot 2008. También su nombre ha generado notoriedad, pues lo toma prestado de un coupé que estuvo a la venta en los mercados europeos, entre los años 1997 y 2001.

En este artículo, vamos a resumir brevemente la historia de este vehículo veterano, de 2+2 plazas, desarrollado a partir del Fiesta y que, casualidad o no, se denominó como un felino, al igual que su gran contrincante, el Opel Tigra. 

 

Galería: Ford Puma 1997-2001

El Ford Puma 'auténtico' medía 3,98 metros de longitud, 1,67 de anchura y 1,34 de altura, con una distancia entre ejes de 2,44 metros. Son cotas propias de un utilitario de última hornada, como el propio Fiesta, pero con una fisonomía mucho más pasional.  

En España, la gama disponía de dos motores atmosféricos de gasolina Zetec. Por un lado, se encontraba un bloque con 1,4 litros y 90 CV, heredado del Fiesta, y por otro, una mecánica de 1,7 litros y 125 CV a 6.300 rpm, con distribución variable, que aseguraba un 80% del par máximo, 157 Nm en total, disponible a tan solo 1.800 vueltas.  

Esta cualidad certificaba rápidas recuperaciones y adelantamientos. Además, la caja manual de cinco velocidades ofrecía desarrollos cortos, lo que acentuaba el carácter deportivo del propulsor, aunque también implicaba circular algo revolucionado por autopistas y autovías.

En materia de prestaciones, el Puma de 125 CV firmaba 203 km/h de velocidad máxima y una aceleración de 0 a 100 km/h en 9,2 segundos. Todo, con un consumo medio de 7,4 litros cada 100 kilómetros bajo el ciclo de homologación NEDC. 

Ford Puma 1997-2001

Según los expertos de la época, el coche se hacía perfectamente con las carreteras reviradas, fruto de un buen manejo y una destacada agilidad. La suspensión, conformada por un esquema McPherson en el tren delantero y un eje torsional en el trasero, tenía una puesta a punto firme, mientras que el cambio ofrecía recorridos cortos y precisos. 

El equipo de frenos estaba conformado por discos ventilados, delantero, y tambores, detrás, un hecho poco preocupante ya que el peso en vacío del conjunto no llegaba a los 1.000 kilos. Además, el Ford Puma contaba con neumáticos de 195 milímetros de anchura, con llantas de 15 pulgadas, ABS, airbags frontales, control de tracción y cinturones de seguridad con pretensores. 

Ford Puma 1997-2001

Como puedes comprobar en la foto del interior con especificaciones para el mercado británico, el salpicadero era el mismo que el del Fiesta, pero se diferenciaba por las inserciones en símil de aluminio y las esferas de la instrumentación en color blanco. 

Por lo demás, el maletero disponía de 240 litros, que se incrementaban a 725 si se abatían los asientos traseros.

Ford Puma 1997-2001

En el año 1999, el Ford Puma experimentó un restyling, por el cual se cambió el diseño de las llantas de aleación, se amplió la gama de colores y se modificaron algunos componentes del habitáculo. Pero la principal mejora fue la adopción de un motor de 1,6 litros y 102 CV, procedente del Focus, para 'jubilar' a la mecánica de 90 CV. 

En general, el coche no era precisamente asequible. Por ejemplo, en 2002, la versión de 125 CV costaba más de 18.000 euros de la época, de ahí que vieses a muchos ejemplares circular por tu ciudad o pueblo. En fin, ¿te quedarías con el coupé o con el SUV?