Antes de intentar grandes velocidades, será restaurado por completo.

La firma británica Aston Martin es uno de los fabricantes de automóviles con más historia a sus espaldas, tanto en lo que se refiere a coches de calle como en el mundo de la competición, y actualmente su gama está compuesta por propuestas modernas, como los DB11 o Vantage, y por espectaculares modelos futuros como el Valkyrie o el Valhalla, aunque es cierto que estos últimos juegan en otra liga completamente distinta a la de los dos primeros: la de los hiperdeportivos.

Hoy, no obstante, no miramos al futuro sino al pasado, a finales de la década de los 70, y más concretamente al año 1979, cuando la marca de Gaydon presentó un espectacular prototipo llamado Aston Martin Bulldog, diseñado por Williams Towns, quien había dibujado el DBS original en los años 60, así como el Lagonda de segunda serie.

Como muchos otros 'concept cars' de la época, recurrió a la típica forma de cuña que tan innovadora resultaba por entonces. Los planes de la marca, no obstante, contemplaban que la cosa no se quedara simplemente en un veloz y atractivo prototipo, ya que la idea era producirlo para clientes en una tirada muy limitada, de entre 15 y 20 ejemplares.

Galería: Aston Martin Bulldog

Pero lo cierto es que dichos planes no salieron como estaba previsto. El proyecto, que pretendía demostrar que la marca era algo más que un fabricante de coches bonitos, resultó ser demasiado caro para Aston Martin y, finalmente, solo llegó a fabricarse un ejemplar del Bulldog, que lógicamente es el de las imágenes.

El modelo era realmente rápido para la época, y gracias a su motor V8 de gasolina, de 5,3 litros y equipado con dos turbos Garrett, con alrededor de 600 CV y un par motor de 677 Nm, logró alcanzar una velocidad máxima de 307 km/h en el año 1981, aunque teóricamente era capaz de llegar mucho más allá y, de hecho, Aston Martin pretendía superar la barrera de las 200 millas por hora (322 km/h).

Ahora, el especialista británico Classic Motor Cars (CMC) quiere batir aquella marca que el fabricante no logró alcanzar en la época, y esos 322 km/h están de nuevo en el punto de mira del único Aston Martin Bulldog fabricado. Antes de eso, no obstante, deberá someterse a una profunda restauración que durará en torno a año y medio.

"Queremos devolver el coche a su configuración original, pero quizá incluyamos componentes modernos y tecnología que mejore la fiabilidad del modelo. Por encima de todo, queremos mantener la arquitectura original a nivel de ingeniería, así como la estética del coche", afirma Nigel Woodward, director de CMC.

"Ahora mismo estamos asumiendo que nada funciona en el coche original, y cuando lo desmontemos estoy seguro de que nos encontraremos todo tipo de retos. Tenemos una gran cantidad de documentación sobre el coche y estamos trabajando con los ingenieros que fabricaron el coche en su día, pero hay mucha más información que nos gustaría saber", concluye Woodward, quien contará con un equipo de otras siete personas para restaurar el Bulldog.

Galería: Los 10 Aston Martin más caros