La respuesta la tienes en el vídeo y no deberías perdértela...

En Estados Unidos, muchos padres tienen la buena costumbre (bajo nuestro parecer) de comprar a sus hijos un coche de juguete con un pequeño motor eléctrico. Se llaman Power Wheels y visten carrocerías de plástico de superdeportivos. Por ejemplo, la de nuestro protagonista se asemeja a la de un Porsche 911 GT3

Esta es una excelente manera de empezar a inculcar a los niños la pasión por los automóviles, pero ¿qué pasa cuando uno de estos coches recibe un motor de moto y un adulto se pone a los mandos? La respuesta la tienes en el vídeo adjunto. 

En concreto, el propulsor es monocilíndrico y procede de una motocicleta de cross de KTM, con 450 cm3, acoplado a una caja de cambios de seis velocidades. Sin duda, el artífice de este proyecto merece nuestro respeto por su pericia...

En la parte trasera, sobresale un escape hecho a medida. También llaman la atención el chasis, completamente reconstruido, el volante de un buggy Honda Odyssey, unos neumáticos de gran tamaño y un alerón trasero de considerables dimensiones. 

Galería: 20º Aniversario del Porsche 911 GT3

Desde luego, pilotar este vehículo, además de divertido, implica un periodo de adaptación. Sí, porque el acelerador se acciona a través de un gatillo ubicado en la parte derecha del volante y los frenos delanteros y traseros funcionan con mandos independientes. 

Este coche ofrece un considerable empuje, lo que permite cruzarlo a la más mínima insinuación sobre el acelerador. Pero lo mejor de todo es que este proyecto aún no está finalizado. Los siguientes pasos son la fabricación de un capó y de una suspensión específica. Tampoco sería mala idea cubrir las zonas del interior, que se calientan por la acción mecánica. 

En fin, ojalá dentro de poco volvamos a ver otro vídeo con el vehículo terminado, porque seguro que puede dar mucho más juego. 

Fuente: Grind Hard Plumbing Co, vía YouTube