No es la primera vez que la Guardia Civil se encuentra con un situación como esta.

Ya hace unos años que la Guardia Civil destapó un caso parecido, pero allá por 2012 y con un maniquí colocado en el asiento del copiloto.

Unos pocos años después, saltó a los medios de comunicación la historia de un hombre que llevaba una muñeca hinchable como pasajera y, hace tan solo unas semanas, los agentes pillaron otra infracción de este tipo.

 

Los hechos ocurrieron el pasado 2 de julio, cuando la Agrupación de Tráfico interceptó a las 8 de la mañana y a la altura del kilómetros 17,2, a un coche que circulaba por el carril bus-VAO con un sospechoso 'ocupante', de aspecto muy rígido y con la cabeza en dirección al interior del coche.

El vehículo era un Volkswagen Polo, propiedad de una conductora, identificada como una vecina madrileña de unos 35 años, que circulaba por la autovía de A Coruña (A-6) en dirección a Madrid.

Galería: Coches de la Guardia Civil

Tras ella, había colocado el maniquí de una mujer, vestido y perfectamente caracterizado con una peluca de pelo largo, además de llevar puesto el cinturón de seguridad, todo para evitar ser cazada y poder hacer un uso no permitido de este tipo de carril especial.

La razón de ser de este 'truco' es poder esquiar el tráfico fluido y, a veces, congestionado, sobre todo en estas fechas vacacionales, pero intentar hacer trampas como esta, conlleva una multa de 200 euros, con un reducción del 50% por pronto pago.

Y es que el uso del carril bus-VAO, que está separado del resto por una barrera física, como su nombre indica, está destinado a autobuses y a Vehículos de Alta Ocupación (VAO), es decir, los que circulan con dos o más personas en su interior. También puede ser usado por las motocicletas y, además, por los vehículos que tengan asignada la etiqueta ambiental 'Cero Emisiones', como es el caso de los que están propulsados por un sistema de propulsión eléctrico o híbrido de tipo enchufable o plug-in.