Este concept car sentó las bases del XL1 de producción.

Nombre: Volkswagen 1L

Estreno: Asamblea General Anual de Volkswagen, en 2002

Datos: Longitud: 3,65 metros. Anchura: 1,25 metros. Motor: diésel, monocilíndrico, 299 cm3, 8,5 CV.

¿Es posible desarrollar un coche que consuma un litro de combustible cada 100 kilómetros y que tenga suficiente practicidad? Volkswagen se hizo esta pregunta a principios de los años 2000, bajo la dirección de Ferdinand Piëch.

La gran sorpresa llegó en 2002: Piëch condujo un 'cigarro' de color negro, con ruedas, a la Asamblea General Anual de la marca alemana, donde pasó de presidente del Consejo de Administración del Grupo Volkswagen a director del Consejo de Supervisión. El resultado de su trayecto fue asombroso: 0,89 litros de gasóleo, a una velocidad media de 72 km/h.

Estos registros fueron posibles gracias al Volkswagen 1L, también conocido internamente como CC0. Un vehículo de solo 390 kilos, con dos asientos dispuestos uno detrás del otro. No había otra manera de colocarlos, ya que la carrocería apenas medía 1,25 metros de anchura, con el fin de lograr un asombroso coeficiente aerodinámico (Cx) de 0,159.

La tarea de los retrovisores exteriores fue realizada por cámaras. Sin embargo, el 1L no era tan espartano como sugería su peso. Al fin y al cabo, contaba con control de estabilidad (ESP), airbag para el conductor y un maletero con 80 litros.

El motor diésel, de aspiración atmosférica, era microscópicamente pequeño: un cilindro, 299 cm3 y 8,5 CV de potencia.

Volkswagen 1L 2002

Volkswagen L1 2009

A priori, Piëch había logrado su objetivo, pero nada más lejos de la realidad. En 2007, se confirmó que este coche debería producirse en serie limitada. Con este fin, incluso se cambió el nombre del prototipo original, por el de L1, un segundo concept car mostrado en 2009.

Con este nuevo vehículo, Volkswagen declaró un consumo inferior a 1,4 litros cada 100 kilómetros y una velocidad máxima de 160 km/h. La parte mecánica se cambió por completo, adaptándose un módulo híbrido enchufable, formado por un motor turbodiésel TDI, bicilíndrico, con 800 cm3, más un propulsor eléctrico.

En total, el coche disponía de 39 CV, con los que completaba la aceleración de 0 a 100 km/h en 14,3 segundos (¡en modo deportivo!) y disponía de 720 kilómetros de autonomía.

Las dimensiones y el peso no cambiaron mucho: 380 kilos, 3,81 metros de longitud, 1,20 de anchura y 1,14 de altura. El inicio de la producción en serie estaba previsto para 2010, pero este coche se modificó de nuevo de forma significativa.

Volkswagen 1L 2002

Volkswagen XL1 2014

El XL1 supuso la última evolución del vehículo. Su nombre daba a entender un aumento de las dimensiones exteriores. La más destacada fue la de la anchura, que ascendió a 1,66 metros. De este modo, se pudo mover al copiloto al lado del conductor. 

Por su parte, la longitud y la altura apenas se modificaron, para seguir proporcionando un coeficiente aerodinámico (Cx) destacado: 0,189. Se mantuvo el propulsor TDI, que ahora producía 48 CV, mientras que el módulo eléctrico generaba 27. En total, 69 CV de potencia combinada, gobernados a través de la transmisión automática de doble embrague DSG, con siete velocidades. 

El XL1 disponía de una autonomía eléctrica de 50 kilómetros y alcanzaba los 100 km/h, desde parado, en 12,7 segundos.

Entre 2014 y 2016, se fabricaron 250 ejemplares del XL1, por 111.000 euros cada uno. Esta cifra no resulta extraña, ya que la carrocería estaba hecha de fibra de carbono y se instalaron cámaras en lugar de retrovisores. Pero eso no fue todo, ya que se añadieron discos de freno carbocerámicos y llantas de magnesio con neumáticos de baja resistencia a la rodadura: 115/80 R15, los delanteros, y 145/55 R16, los traseros.