Se trata de uno de los iconos de la industria del automóvil francesa.

Hoy en día, el Alpine A110 ha renacido de la mano de Renault, pero se trata de uno de los vehículos más icónicos de la industria del automóvil francesa. Un deportivo que, en la década de los sesenta del siglo pasado, consiguió hacerse un hueco entre los vehículos más deseados de esa época.

Alpine A110

Después de la Segunda Guerra Mundial, Jean Rédélé compitió con un Renault 4CV modificado, cosechando numerosos éxitos. Pionera en la fabricación de automóviles ligeros y de bajo presupuesto, la firma francesa aumentó su fama gracias al primigenio Alpine A106, nacido en 1955. Además, trabajando en estrecha colaboración con Renault, sus creaciones fueron ganando rallies y aficionados. De este modo, en 1961, nació el Alpine A110, un modelo que se convertiría en el representante más icónico de la marca.

Alpine A110

Alpine A110, con chasis del Renault R8

El Alpine A110 se basó en un chasis del Renault R8, que incorporó una elegante carrocería de tipo cupé. Comenzó equipando una mecánica de gasolina con 956 cm3 y 51 CV, montada en la parte trasera. Sin embargo, con el paso del tiempo, llegó a equipar un bloque atmosférico, con 1,8 litros de cilindrada, que desarrollaba 182 CV. Si tenemos en cuenta que el modelo francés solo pesaba 620 kilos, la relación entre peso y potencia era realmente buena.

Renault fue consciente del valor deportivo de Alpine como marca y comenzó a venderla en sus concesionarios oficiales. En 1968, Renault le asignó el total de su presupuesto de competición y cosechó victorias por toda Europa. Uno de los triunfos más destacados para Alpine fue la victoria cosechada por el piloto sueco Ove Anderson, en el Rallye Monte Carlo de 1971.

Alpine A110

Alpine A110, superado por el poderío del Lancia Stratos

El proceso siguió su curso y, en 1973, los últimos Alpine A110 estaban listos para competir en el primer Campeonato Mundial de Rallies. Los pilotos oficiales eran Bernard Darniche, Jean-Pierre Nicolas y Jean-Luc Thérier. Otros pilotos semioficiales también se pusieron al volante del Alpine, como Jean-Claude Andreu, que acabó imponiéndose en el Rallye de Monte Carlo de 1973.

Tal fue el éxito del fabricante francés, que Alpine ganó casi todas las citas del campeonato de rallies de ese año. No obstante, al año siguiente, en 1974, la supremacía del motor central del Lancia Stratos, superaría con claridad al A110. El modelo italiano apostaba por una tecnología más vanguardista y eso decantaría la balanza a su favor.

Alpine A110

Curiosamente, el A110 fue fabricado por otras marcas bajo licencia, pero el último Alpine A110 se construyó en 1977. La firma francesa se centró en la producción de otros modelos, como el A310, pero ninguno de ellos tuvo tanto éxito como el A110. 

No obstante, este año, el Grupo Renault ha devuelto a la vida, comercialmente hablando, el nombre de Alpine... y las primeras críticas han sido muy positivas. Sin duda, hablamos de una denominación con mucha historia a sus espaldas.

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