El último restyling del SUV urbano japonés trae consigo importantes mejoras mecánicas.

Tras poder poner a prueba el Mazda MX-5 2019, hace apenas unos días, ahora llega el turno de ponerse a los mandos de otra de las novedades de la firma japonesa: el Mazda CX-3 2019. De hecho, la importancia de este restyling es capital, ya que sus ventas son realmente elevadas en el mercado europeo. Sirva como ejemplo un dato: entre el CX-3 y CX-5, copan el 66% de las matriculaciones del fabricante en España.

Esta última puesta al día no es tremendamente profunda, pero sí que afecta a ciertos puntos clave, como es la gama de motores. Si quieres conocer todos las cambios que trae consigo, solo tienes que continuar leyendo.

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Mazda CX-3 2019: retoques estéticos

Por fuera, es difícil encontrar los cambios respecto al modelo precedente, ya que apenas se centran en un rediseño de la parrilla frontal, de los pilotos y de las llantas de aleación de 18 pulgadas.

Por dentro, las primicias se resumen en un nuevo freno de estacionamiento electromecánico, en lugar del de tipo tradicional, que ha dejado su espacio a un reposabrazos delantero. También, en que el sistema de infoentretenimiento MZD Connect incorpora compatibilidad con los protocolos de conectividad Apple CarPlay y Android Auto.

Respecto al equipamiento, se enriquece con la inclusión de los sensores de aparcamiento delanteros, al tiempo que incorpora las últimas ayudas electrónicas a la conducción: control de velocidad de crucero adaptativo MRCC con función Stop&Go, función AutoHold, sistema de frenada de emergencia automática SCBS...

Primera prueba Mazda CX-3 2019

Mazda CX-3 2019: así son las mejoras mecánicas

La gama del todocamino urbano de Mazda queda compuesta por tres mecánicas, dos de gasolina y una de ciclo diésel. Las de gasolina, de la familia SKYACTIV-G, son atmosféricas, cuentan con 2,0 litros de cilindrada y permiten escoger entre dos niveles de potencia: 121 y 150 CV. En ambos casos, se introducen pequeñas mejoras, de cara a aumentar la eficiencia del conjunto y que se traducen en datos de consumo entre 6,1 y 6,7 litros cada 100 kilómetros (las cifras oscilan en función del cambio, la tracción y el equipamiento).

Pasando al turbodiésel, conocido como 1.8 SKYACTIV-D, está basado en el anterior 1.5, pero cuenta con mayor cilindrada y una combustión optimizada. De este modo, alcanza los 115 CV de potencia y 270 Nm de par máximo. ¿Será el favorito de la gama? Pues no lo parece, ya que, acorde a los datos de ventas, el 90% de las adquisiciones de este modelo corresponden a motores de gasolina. 

En todos los casos, se puede escoger entre cambio manual o automático con convertidor de par, ambos de seis marchas, y entre tracción delantera y total. Además, tras aplicarles el nuevo ciclo de homologación WLTP, ninguno de ellos salta de tramo en el impuesto de matriculación.

Primera prueba Mazda CX-3 2019

Un diésel que 'funciona'

Durante la presentación europea, he tenido la oportunidad de ponerme al volante de un motor alimentado por cada tipo de combustible. Entre los de gasolina, he podido conducir la versión de 121 CV, con cambio manual y tracción delantera. Me ha parecido una muy buena opción para la ciudad y sus alrededores, por rendimiento y refinamiento, siempre que no se vaya a viajar demasiado cargado.

En ese supuesto, se echará de menos el extra de potencia que añade el 150 CV, un motor que aporta un valioso plus, a la hora de circular por autopista o de afrontar adelantamientos en carreteras secundarias.  

Respecto al turbodiésel, me ha sorprendido por su buena respuesta a bajo régimen, a pesar de su comedida potencia, y por la poca sonoridad que transmite al habitáculo. Además, tiene el par suficiente para moverse con soltura fuera del área de influencia de la ciudad. Y todo, con un consumo de carburante bastante comedido, que arranca en los 4,4 litros cada 100 kilómetros.

Respecto a la dinámica de conducción, más allá de los leves retoques en la suspensión y la puesta a punto de la dirección, es similar a la del modelo precedente. Por supuesto, esto no es algo malo, ni mucho menos, dado que siempre nos ha parecido una de las opciones más recomendables de la categoría; principalmente, por su ligereza, agilidad y por el exquisito tacto del cambio.

Primera prueba Mazda CX-3 2019

A la venta desde 20.645 euros

Antes de pasar a analizar los precios y acabados de la gama, toca hablar del habitáculo. La postura al volante resulta óptima, al menos para mi gusto, dado que el asiento queda bastante bajo, tal y como sucedería en un compacto convencional.

Por su parte, el espacio en las plazas traseras es justo; o, tal vez, sería más correcto decir que resulta acorde a sus dimensiones exteriores, que llegan a los 4,28 metros de largo. ¿Y el maletero? Pues alcanza los 350 litros de capacidad. Por tanto, si necesitas más amplitud, probablemente, te interesaría dar el salto al CX-5.

Ahora sí, la gama del Mazda CX-3 2019 está disponible con una horquilla de precios que se mueve entre los 20.645 y los 31.000 euros, que se quedan en 17.549 y 29.004, respectivamente, si se aplican todos los descuentos disponibles. Respecto a las terminaciones, existen nueve combinaciones de acabado: Origin, Origin Navi, Evolution, Evolution Navi, Evolution Design, Zenith, Zenith White, Zenith Cruise y Zenith White Cruise.

Mazda CX-3 2019 2.0 SKYACTIV-G 121 CV Origin

Motor Gasolina, 4 cilindros en línea, atmosférico, 1.998 cm3
Potencia 121 CV a 6.000 rpm / 206 Nm a 2.800 rpm
Caja de cambios Manual, 6 velocidades
Velocidad máxima 192 km/h
0-100 km/h 9,0 s
Consumo 6,2 l/100 km
Tracción Delantera
Peso en vacío 1.184 kg
Número de asientos 5
Capacidad del maletero 350 l
Precio base 20.645 euros

Galería: Primera prueba Mazda CX-3 2019