Ir al contenido principal

¿Este fue el primer monovolumen de la historia?

Con una longitud inferior a 3,4 metros, el Bedford SYP88 de los años 60 constituyó uno de los primeros ejemplos de 'microvan'.

Bedford SYP88
Foto: Vauxhall

Antes de que los monovolúmenes conquistaran a las familias europeas, Vauxhall y Bedford ya imaginaron algo sorprendentemente similar. Era el año 1960 y tomaba forma el Bedford SYP88, un curioso prototipo de cuatro plazas derivado de un pequeño vehículo comercial.

De diseño austero, pero decididamente visionario en su concepción, el proyecto intentaba dar respuesta a un problema muy actual en aquella época: transportar a cuatro personas con el máximo espacio posible y el mínimo volumen exterior.

Una idea a contracorriente

Para comprender el origen del proyecto hay que remontarse a finales de los años 50, cuando el Reino Unido atravesaba una etapa económica difícil y en el mercado automovilístico crecía el interés por los coches muy compactos y económicos.

Los llamados 'bubble cars', junto con modelos como el Mini y la creciente difusión de pequeños utilitarios importados, representaban una respuesta a la necesidad de reducir el consumo, los costes y las dimensiones.

Bedford SYP88

Bedford SYP88

Foto de: Vauxhall

Como ya hemos adelantado, la British Motor Company abordó el problema desarrollando el Mini, mientras que Vauxhall optó por un camino diferente. En lugar de diseñar desde cero un coche pequeño, los ingenieros partieron de un vehículo comercial compacto, el SXV88, para crear posteriormente una variante destinada al transporte de pasajeros, denominada SYP88.

La base técnica distaba mucho de ser convencional. El SXV88 utilizaba una plataforma muy modificada del Vauxhall Victor F-Series, mientras que la dirección derivaba de la empleada en el Bedford CA. El motor estaba situado lo más adelante posible y en una posición más baja que en el Victor, con acceso a la mecánica a través de un panel delantero completo con bisagras y un túnel interior extraíble.

Las dimensiones eran extremadamente compactas: unos 3,38 metros de longitud, 1,65 de anchura y 1,60 de altura. En la práctica, el Bedford resultaba más compacto que un Fiat 500 moderno.

El primer 'microvolumen'

Sin embargo, fue la transformación del SXV88 en el SYP88 lo que hizo que el proyecto resultara realmente interesante. De hecho, la versión de pasajeros tomaba la estructura de la pequeña furgoneta y la reinterpretaba como una especie de 'microvan' familiar.

Las puertas laterales correderas permitían acceder al habitáculo sin tener que abrir una puerta normal hacia el exterior, una solución que hoy en día se da casi por sentada en los vehículos comerciales y en los monovolúmenes, pero que resultaba decididamente inusual en 1960.

Bedford SYP88

Bedford SYP88, el tres cuartos trasero

Foto de: Vauxhall

Los asientos también estaban diseñados pensando en la versatilidad. Los delanteros se podían abatir hacia delante, mientras que el asiento trasero era plegable, lo que permitía modificar rápidamente la configuración del habitáculo. 

La posición del asiento trasero, muy retrasada con respecto a la zona delantera, garantizaba a los pasajeros traseros un buen espacio para las piernas y la cabeza, aunque con cuatro personas a bordo quedaba poco espacio para el equipaje.

Un habitáculo sencillo

El carácter económico del SYP88 también era evidente en el habitáculo. El salpicadero del Bedford era extremadamente sencillo, con una disposición funcional y unos acabados reducidos a lo esencial. Las ventanillas laterales adoptaban soluciones muy elementales, incluidos elementos que se abrían en forma de compás, mientras que todo el proyecto parecía concebido para mantener bajo control los costes y la complejidad.

Incluso el acceso trasero era peculiar. El prototipo contaba con una especie de portón trasero parcial, constituido esencialmente por la sección con bisagras de la luneta trasera y la carrocería circundante. 

Desde el punto de vista mecánico, el SYP88 utilizaba un motor de cuatro cilindros y 1,5 litros con 55 CV, combinado con una caja de cambios manual de tres velocidades. 

Sin embargo, el proyecto nunca llegó a la fase de producción. Y probablemente sea precisamente esto lo que lo hace hoy tan interesante, además de ser uno de los primeros experimentos en el ámbito de los monovolúmenes, una categoría que no conquistaría Europa hasta décadas más tarde.

Galería: Bedford SYP88