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Coches de cáñamo, una idea de Henry Ford en los años 40

El Hemp Body Car nació como un concept car diseñado por Henry Ford en 1937. Sin embargo, el estallido de la guerra lo cambió todo.

Soybean Car (1941)
Foto: Ford

Las nuevas normas sobre vehículos al final de su vida útil (VFU) están a punto de cambiar la faz de la industria automovilística, al menos en Europa. De hecho, la Comisión Europea y el Parlamento Europeo están trabajando en nuevas normas, imaginando coches que no acaben en los vertederos, sino que vuelvan a la vida gracias a materiales recuperados, reciclados y refabricados.

En este contexto, la ACEA ha hecho un llamamiento claro y urgente: el uso de plástico reciclado debe basarse en criterios concretos y aplicables, para no traicionar las prestaciones, la seguridad y la calidad que esperamos de un coche moderno.

Pero, ¿te has preguntado alguna vez de dónde vienen realmente estas ideas 'verdes'? Remontémonos a 1937, cuando Henry Ford rompió moldes presentando el Hemp Body Car: con una carrocería de plástico hecha de cáñamo y soja, y alimentado por etanol extraído de la misma planta. Un coche 'orgánico' que, ligero pero resistente, parece sacado de una novela de ciencia ficción... y que, en cambio, anticipa en casi un siglo el gran tema de las materias primas renovables.

Ahora, en medio de debates normativos y presiones a favor de una economía circular, ese prototipo nos recuerda que la innovación y la naturaleza llevan mucho tiempo intentando caminar juntas.

El origen del prototipo

El Hemp Body Car tiene su origen en un coche conceptual concebido por Henry Ford en 1937. Estaba fabricado íntegramente con paneles de plástico fabricados a partir de semillas de soja y cáñamo, y su combustible era etanol derivado del mismo cáñamo.

El chasis tubular de acero soportaba catorce paneles de unos 6 mm de grosor, lo que hacía que el coche fuera considerablemente más ligero que los modelos metálicos de la época.

Coche de la soja (1941)

Coche de soja (1941), el chasis

Foto: Ford

Ford diseñó este coche como símbolo de sostenibilidad. Estaba convencido: con el plástico fabricado con cáñamo y soja se hacía que la carrocería fuera más segura y elástica que con el metal tradicional. Además, creía que se podía obtener "el equivalente de bosques y minerales" cultivando cáñamo cada año en lugar de consumir recursos no renovables.

Coche de la soja (1941)

Coche de la soja (1941)

Foto: Ford

El modelo se mostró en público en 1941 en el Dearborn Days Festival (Michigan) y en el Michigan State Fair Grounds. Para demostrar la robustez de la carrocería, se filmó a Henry Ford golpeando la parte trasera del coche con un mazo sin abollarlo: un gesto que subrayaba la elasticidad del material plástico orgánico (y que recuerda mucho a la reciente presentación del Tesla Cybertruck).

Perturbación y olvido

El estallido de la Segunda Guerra Mundial provocó un drástico descenso de la producción de automóviles civiles y el experimento de Ford se detuvo: tras el conflicto, la idea cayó en el olvido, agravada por la muerte de Henry Ford en 1947 y la prohibición del cultivo del cáñamo en Estados Unidos en 1955, lo que hizo inviable la producción en masa del prototipo.

Y aquí llegamos a la actualidad. Ambos momentos históricos ponen en juego materiales orgánicos o reciclados para reducir el impacto medioambiental y optimizar los recursos, equilibrando al mismo tiempo la innovación, las prestaciones y la sostenibilidad general. Un hilo rojo que muestra cómo el coche del futuro puede encontrar sus raíces en los experimentos del ayer.