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Cómo la competición convirtió al primer Ford Focus en leyenda

Con McRae y Sainz al volante, y la decoración de Martini, el Campeonato del Mundo de Rallies hizo del primer Ford Focus un icono.

Ford Focus Rally
Foto: Hagerty

El Ford Focus de primera generación fue un coche histórico. Aclamado por la crítica y respaldado por las grandes ventas, demostró que Ford sería el abanderado de los coches compactos en el nuevo milenio.

Los ingenieros de Ford se obsesionaron con la conducción del Focus y el resultado fue tan bueno que obligó a todos los demás a mejorar. ¿Quieres saber por qué el Golf Mk5 tuvo que ponerse las pilas? Este coche tuvo mucho que ver.

Pero lo que hizo del Focus un verdadero héroe fueron los rallies. Ford contrató a M-Sport para construir un 'monstruo' con tracción a las cuatro ruedas y diferencial activo para el Campeonato Mundial de Rallies, y fichó a Colin McRae y Carlos Sainz para que lo pilotaran.

Gracias a un nuevo vídeo para el canal Hagerty, el afortunado Henry Catchpole pasa un buen rato con un Focus WRC ex-Sainz y explica lo que hizo que este coche fuera tan especial, tanto para la competición como para la nostalgia posterior.

Aunque el Focus WRC de primera generación nunca ganó un título del WRC, McRae acumuló una serie de memorables victorias en rallies con el coche, y Sainz también añadió dos victorias a su palmarés. McRae dejó el WRC después de 2003, y el nuevo fichaje de Ford, Marko Martin, consiguió cinco victorias más con este coche (segunda generación), que permitió a Ford hacerse con el campeonato de Constructores.

Ford Focus WRC Colin McRae 2001 en venta

Ford Focus WRC Colin McRae 2001 en venta

Como otros coches del WRC, el Focus era una maravilla técnica, con diferenciales central y delantero activos, y una transmisión secuencial de seis velocidades emparejada con una exclusiva palanca de cambios que salía de la columna de dirección. Gunther Steiner, famoso por su participación en la F1, también dirigió el desarrollo del coche.

El Focus WRC también influyó en el Focus RS de carretera, gracias al trabajo de Richard Parry-Jones. Galés y gran entusiasta de los rallies, a Parry-Jones se le atribuye el cambio de rumbo del producto Ford en las décadas de 1990 y 2000, y el Focus fue su obra maestra.

Catchpole también conduce un Focus RS de calle y, aunque probablemente no sea el mejor compacto deportivo de su época, es un buen recordatorio de lo que hizo tan especial al Focus en general.

En cualquier caso, queda claro que el coche del WRC es un 'demonio' a la hora de conducir. Es potente, ágil y una maravillosa mezcla de lo analógico y lo digital. Sin duda, una 'rara avis' en estos tiempos actuales.

Como el Mustang en los 60, el Focus original representa lo mejor de Ford. El Focus nunca tuvo tanta repercusión en otros mercados, como el de Estados Unidos, pero en Europa y el Reino Unido los entusiastas se cuentan por miles. Lástima que sea tan difícil encontrar un Focus RS de primera generación, en buen estado, en la actualidad.