El Partido Popular Europeo (PPE), el mayor grupo legislativo del Parlamento Europeo, quiere replantearse el fin de los coches nuevos con motor de combustión en 2035. No es nada nuevo, pero ahora, tras las elecciones, este es el camino que va a seguir el ala conservadora.

El primer 'terremoto' se produjo hace un año, cuando Frans Timmermans, el halcón del Pacto Verde, abandonó la Comisión Europea. Ahora que el PPE logró la mayoría de representantes en las elecciones al Parlamento Europeo del mes pasado (188 escaños de un total de 720 legisladores), su influencia en la asamblea de la UE es fuerte.

En un borrador de prioridades de acción que han leído las principales agencias de noticias (Reuters y ANSA) se explica que uno de los primeros objetivos es"revisar las normas de reducción de CO2 para coches y furgonetas nuevos con el fin de permitir el uso de combustibles alternativos de cero emisiones más allá de 2035".

El papel de los e-fuels

Demos un paso atrás: el año pasado, la Unión Europea aprobó una ley que prohibirá la venta de coches nuevos que emitan CO2 a partir de 2035. Sin embargo, la Comisión Europea, espoleada por Alemania, se comprometió a crear una vía legal para vender coches nuevos propulsados exclusivamente por e-fuels incluso después de 2035.

Esto permitiría a los fabricantes de automóviles seguir vendiendo coches con motores de combustión interna, pero de nueva generación, que funcionarían con combustibles certificados como neutros en emisiones de dióxido de carbono.

Qué cambia ahora

El borrador del documento no especifica cómo se revisará exactamente esta decisión. Ursula von der Leyen, que pertenece al grupo del PPE, busca la aprobación de la mayoría de los legisladores de la UE para un segundo mandato en su cargo y necesita el apoyo del grupo del PPE para asegurarse la mayoría.

Convencer a grupos como los socialistas y demócratas, que se oponen al debilitamiento de las políticas europeas de lucha contra el cambio climático, no será fácil y mucho depende de los equilibrios políticos que se están asentando en las últimas semanas.

Habrá que seguir con atención las noticias por parte de las cámaras europeas para saber qué ocurrirá, pero lo cierto es que las expectativas de ventas de coches eléctricos en Europa no se están cumpliendo y no parece que próximamente esa situación vaya a cambiar.