El Bentley Continental GT Speed se vuelve híbrido enchufable. La versión más extrema del coupé y el cabrio adopta un tren motriz V8 PHEV de 782 CV y 1.000 Nm de par combinados, capaz de recorrer 80 km en modo puramente eléctrico.

Un paso histórico para la marca británica, que por lo demás confirma su fórmula basada en el lujo y la exclusividad, con amplias posibilidades de personalización de cada modelo, como es habitual.

Estilo de nueva generación

En términos de estilo, tanto el GT Speed como el GTC Speed (la versión descapotable con techo de lona) mantienen las proporciones de la generación anterior. Sin embargo, ambos modelos adoptan faros Matrix LED y la parrilla de los últimos modelos de Bentley, como el rarísimo Batur.

Bentley Continental GTC Speed (2024)

Bentley Continental GTC Speed 2024

Las llantas de aleación miden hasta 22 pulgadas y van con neumáticos 275/35 delante y 315/30 detrás, mientras que a bordo encontramos asientos de cuero y ante. El equipo multimedia se controla desde la pantalla central de 12,3 pulgadas y puede combinarse con el sistema de audio Naim de 18 altavoces y 2.200 W.

Bentley Continental GTC Speed (2024)

Bentley Continental GTC Speed, trasera

Hay 18 pinturas disponibles, pero quienes deseen la máxima personalización pueden solicitar un color específico y la división Mulliner lo hará realidad. 

Un V8 que puede ser silencioso

En el Continental GT Speed, el verdadero protagonista es el bloque 4.0 V8 biturbo que produce 600 CV y 800 Nm, combinado con una unidad eléctrica en el eje trasero capaz de desarrollar 190 CV y 450 Nm.

En total, la potencia es de 782 CV, a los que hay que añadir 1.000 Nm de par máximo. Con esas cifras, la aceleración de 0 a 100 km/h en el nuevo Continental GT Speed se completa en 3,2 segundos (3,4 en el GTC Speed) y el coche logra una velocidad máxima de 335 km/h (285 km/h en el cabrio).

Bentley Continental GT Speed (2024)

Bentley Continental GT Speed (2024)

En este sentido, el Bentley ha establecido el "récord de velocidad bajo el nivel del mar", convirtiéndose en el primer coche en alcanzar los 335 km/h en el túnel submarino más largo y profundo del planeta, el de Ryfylke, situado en Noruega.

La batería de 25,9 kWh permite una autonomía eléctrica de 80 km, mientras que las emisiones de CO2 son inferiores a 50 g/km.

El rico equipamiento de serie incluye tracción total activa con vectorización del par, dirección a las cuatro ruedas, diferencial electrónico de deslizamiento limitado, control activo del balanceo y nuevos amortiguadores de doble válvula.

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