Fiat fabricó en su día una serie de famosos coches pequeños, pero este éxito también creó un problema: ¿cómo sustituir adecuadamente a iconos como el 500 y el 600? La serie 850 apareció en mayo de 1964, inicialmente como berlina, y un año más tarde también como coupé y spider.

Los años 60 fueron el apogeo de la disposición trasera del motor, especialmente en Italia. Los Fiat 500 y 600 emplearon esa solución técnica, al igual que el propio 850, porque si bien el coche era significativamente mayor que su predecesor, técnicamente derivaba directamente de él.

Galería: Fiat 850 (1964-1973)

Aunque la distancia entre ejes sólo se amplió 27 milímetros (2,027 metros en total), el interior era considerablemente más espacioso. La carrocería también se alargó por delante y por detrás, y tenía ahora un maletero trasero, además del delantero, más grande, que albergaba la rueda de repuesto. El respaldo del asiento posterior también podía abatirse, creando espacio de almacenamiento adicional.

La berlina alcanzaba una longitud de 3.575 milímetros, casi exactamente el tamaño de un Fiat Panda de 2004. En el interior, había espacio para dos adultos y tres niños, y las dos puertas se abrían hacia adelante y no hacia atrás como en su predecesor.

Fiat 850 (1964-1973)

Fiat 850 Berlina (1964-1973)

Montado longitudinalmente en la parte trasera se encontraba el indestructible motor de cuatro cilindros y 843 cm3, vinculado a una caja de cambios de cuatro velocidades. Con una relación de compresión de 8,0:1, producía 25 kW (34 CV) a 5.000 rpm y 51 Nm de par máximo a 2.800 vueltas.

Un árbol de levas lateral controlaba las válvulas mediante balancines, mientras que un carburador Solex preparaba la mezcla. Con un peso de sólo 670 kg, el Fiat 850 alcanzaba una velocidad máxima de unos 120 km/h. En la versión más potente 850 Super, el motor producía 27 kW (37 CV) gracias a una relación de compresión ligeramente superior (8,8:1).

En 1966, se introdujo la caja semiautomática Idroconvert, seguida en 1968 por la versión Special, visualmente más atractiva, con un chasis más firme y con un propulsor de 47 CV. Esta mecánica sumaba carburador doble Weber, una relación de compresión de 9,3:1 y un colector de escape deportivo. El par motor máximo ascendía a 59 Nm a 4.000 rpm. Ademas, este Special montaba llantas de 13 pulgadas y discos de freno delanteros.

Fiat 850 (1964-1973)

En Italia, el 850 encontró un público entusiasta. Hay un caso documentado de una monja que cuidaba con mimo su Berlina y le puso un escape Abarth. Carlo Abarth, el rey del tuning italiano de origen vienés, instaló en el coche un motor de 1,6 litros y 155 CV que lo impulsaba hasta una velocidad máxima de 211 km/h.

Fiat 850 Coupè

Fiat 850 Coupé

Mientras la Berlina se abría paso con éxito en el mercado, Fiat puso en marcha la segunda etapa de su plan. El 850 Coupé apareció en 1965 con una longitud 33 mm mayor. El diseño recordaba al Fiat Dino Coupé, sobre todo en la forma de las ventanillas laterales traseras.

Por primera vez en 40 años, la clásica insignia redonda de Fiat con la corona de laurel plateada volvía a brillar como emblema de la marca. El salpicadero presentaba dos esferas en lugar del tacómetro de cinta del 850 Berlina, que se podían ver a través de un volante deportivo con dos radios metálicos. El conductor y el acompañante se sentaban en asientos específicos.

El 850 Coupé estaba equipado con el mencionado motor de 47 CV, que lo impulsaba hasta una velocidad máxima de 134,6 km/h. La revista Auto Motor und Sport explicaba así el coche: "Al volante, la facilidad de manejo es impresionante. El coupé es extremadamente deportivo y muy divertido de conducir". Es verdad que el mayor peso recaía en la parte trasera, lo que provocaba sobrevirajes, pero no era un coche especialmente delicado yendo rápido. 

850 Spider (1965-1968)

Fiat 850 Spider (1965-1968)

El tercer miembro de la familia, el 850 Spider, que, al igual que el coupé, debutó en el Salón del Automóvil de Ginebra de 1965, era aún más divertido de conducir. En este caso, Fiat había confiado el diseño y la producción a un socio de confianza: el carrocero Bertone, cerca de Turín.

El joven Giorgetto Giugiaro (más tarde conocido como el creador del VW Golf I), que trabajó como director de diseño en Bertone hasta 1965, fue el encargado del proyecto. El Spider sólo tenía en común con el Berlina la transmisión, los ejes y la batalla: concebido como un biplaza puro, medía unos impresionantes 3.782 mm de longitud con sus generosos voladizos, pero sólo 1.220 mm de altura. Es más, sus líneas se acercaban a las de los deportivos de la época de Ferrari.

Fiat 850 (1964-1973)

Fiat 850 Spider

Y con un precio de venta razonablemente ajustado, el coche también era asequible. Hablando de dinero: el 850 Berlina (750.000 liras en Italia) y el Coupé (950.000 liras) eran, por supuesto, mucho más baratos.

Las prestaciones del Spider también se consideraban atractivas en aquella época. Gracias a su carrocería aerodinámicamente favorable y a un peso de sólo 725 kilos, alcanzaba velocidades máximas de 144 e incluso 152 km/h. Para lograrlas sólo necesitaba 49 CV. En comparación con el Coupé, los técnicos obtuvieron otros 2 CV trabajando en el árbol de levas.

El par máximo de 57 Nm estaba disponible a tan sólo 4.400 rpm y la aguja podía subir hasta casi 7.000 vueltas. Fiat ofrecía un techo rígido de 10 kg para poder utilizar el Spider en invierno.

Fiat 850 Familiare (1965-1976)

Fiat 850 Familiare (1965-1976)

En 1968, el Spider y el Coupé recibieron un lavado de cara; con él, se introdujo un nuevo motor de 52 CV. El motor de cuatro cilindros llegó hasta los 903 cm3 y, por tanto, ganó algo de par. La versión tope era de nuevo una exclusiva de Abarth, con un motor de 2,0 litros y 185 CV para el Coupé, del que se decía que alcanzaba una velocidad máxima de 240 km/h.

Con la aparición del nuevo 127 en 1971, la familia 850 fue desapareciendo gradualmente: primero se suprimió el Coupé, luego la Berlina y, por último, el Spider. En total se fabricaron 2,3 millones de unidades, algunas de las cuales se vendieron incluso en Estados Unidos. Pero eso no fue todo: el minibús 850 Familiare (más tarde 850 T), de sólo 3,80 metros de longitud, se fabricó de 1965 a 1976.

En España, SEAT produjo todas las variantes del 850 bajo la denominación SEAT 850 de 1966 a 1974, pero también hubo dos versiones berlina de cuatro puertas (SEAT 850 4 Puertas Normal / Largo), que se basaron en un diseño del carrocero italiano Francis Lombardi.

Fiat 850 (1964-1973)

SEAT 850 Coupé

Fiat 850 (1964-1973)

SEAT 850 Spider

Hacia el final del periodo de producción del SEAT 850, se desarrolló en España el SEAT 133, que tenía una carrocería del estilo del pequeño 126 Bambino sobre la plataforma del Fiat 850. 

Numerosos carroceros italianos utilizaron el Fiat 850 como base para sus propias versiones especiales, deportivas o elegantes. Entre ellos, Carrozzeria Ellena, con sede en Turín, que diseñó un spider compacto con un frontal inclinado y faros detrás de una cubierta de cristal. Allemano también creó versiones especiales individuales.