También en tiempos del downsizing, Mazda no siguió la tendencia mayoritaria y, de hecho, aplicó la filosofía contraria: aumentar la cilindrada de sus motores (right sizing). Tal es el caso del MX-5, que empezó su trayectoria con un propulsor de 1,6 litros y, ahora, en su cuarta entrega adopta un bloque de 2,0 litros de la familia SKYACTIV... y también un 1.5, todo sea dicho.

En este artículo vamos a conocer dicha familia mecánica, que siempre se ha caracterizado por una buena dosis de potencia (a altas vueltas) y una correcta eficiencia. Parece que Mazda acertó con ella, pues todavía la mantiene en sus modelos actuales, tras más de diez años en activo.

El concepto SKYACTIV

La historia de los motores SKYACTIV dio comienzo en torno a 2010. Mazda, tras volver a ser una marca independiente después de salir de la órbita de Ford, estaba inmersa en un ambicioso relanzamiento que le llevaría a reafirmar su identidad propia, pero en esta fase un tanto delicada no podía destinar grandes inversiones al desarrollo de motores completamente nuevos, así como a plataformas diseñadas desde cero.

Por este motivo, se puso en marcha un complejo programa técnico denominado SKYACTIV que, en el caso de los motores, consistió en evolucionar y mejorar las anteriores unidades de la serie L, haciéndolas más eficientes y conformes a las normas de emisiones. Así nacieron los motores SKYACTIV-G de gasolina y SKYACTIV-D diésel.

Motor Mazda SKYACTIV-G 2.0 PE-VPS

Motor Mazda 2.0 SKYACTIV-G en posición transversal.

El programa SKYACTIV para los gasolina incluía, entre otras cosas, la adopción de la inyección directa (introducida por primera vez en el motor 2.3), un sistema de escape actualizado y una relación de compresión aumentada de 11:1 a 14:1 para mejorar la combustión y reducir las sustancias nocivas. En el caso de los turbodiésel ocurrió lo contrario y la relación se redujo de 16,5-17:1 a 14:1, aproximadamente.

Tampoco faltaron el rediseño de los sistemas de admisión y escape, una nueva conformación de la cabeza del pistón y los inyectores de múltiples orificios. Los bloques eran totalmente de aluminio, con doble árbol de levas en cabeza y distribución variable VVT, pero sin turboalimentación.

Motor Mazda SKYACTIV-G 2.0 PE-VPS

Motor SKYACTIV-G 2.0 en el Mazda MX-5 RF.

La virtud, en el término medio

Entre 2011 y 2012, cuando debutaron, hubo tres SKYACTIV-G, un 1,3, un 2,0 y un 2,5 litros. El de cilindrada media, etiquetado PE-VPS, tenía un diámetro y carrera de 83,5 x 91,2 mm, así como una cilindrada de 1.998 cmy desarrollaba algo menos de potencia que su predecesor, con 160 CV frente a más de 170, pero con un mejor equilibrio de eficiencia y emisiones.

Fue el motor con mayor difusión: equipó a compactos, berlinas y SUV, desde los Mazda3, Mazda5 y Mazda6, hasta los CX-3 CX-5, y después el CX-30, más otros modelos que no se venden en Europa.

Motor Mazda SKYACTIV-G 2.0 PE-VPS

Logo SKYACTIV-G.

La cuarta generación del MX-5 debutó en 2016, junto con el propulsor 1.5 SKYACTIV-G de 120 CV. Po su parte, el motor 2.0, que podía acoplarse a una caja manual o a otra automática, ambas de seis velocidades, declaraba 160 CV a 6.800 rpm y 200 Nm a 4.600 vueltas.

Eran registros que permitían al roadster pasar de 0 a 100 km/h en 7,3 segundos, o 7,5 para la versión con techo duro retráctil RF, que pesaba un poco más pero seguía por debajo de los 1.100 kg.

Solo en el MX-5, en 2019 el motor 2.0 experimentó una actualización centrada en la admisión y el escape, la presión de inyección y el tratamiento de los cilindros, que elevó la potencia a 184 CV a 7.500 rpm y el par a 205 Nm. Así las cosas, el biplaza rebajó el 0 a 100 a 6,5 segundos

Como colofón, el SKYACTIV-G de 2,0 litros constituye la base del sofisticado SKYACTIV-X, que introdujo una compleja tecnología de compresión variable diseñada para mejorar aún más la eficiencia. Se ofreció a partir de 2019 en SUV y berlinas, empezando por los CX-30 y Mazda3.

Sin duda, todos los que han probado estos motores alaban su suavidad y la pureza en la conducción, pues se debe mantener un régimen de giro más bien elevado para sacarles el máximo partido, lo que conlleva estar más concentrado al volante. ¡Bien por Mazda! 

Galería: Motor Mazda SKYACTIV-G 2.0 PE-VPS