Las persecuciones a alta velocidad no suelen acabar bien, como así sucedió en Arkansas, Estados Unidos, el pasado 22 de noviembre. Lo que podría haber sido una simple infracción acabó en un accidente cuando un conductor que circulaba a gran velocidad intentó eludir la ley.

De acuerdo con el informe del incidente presentado por el sargento Jeff Preston, el oficial vio un Chevrolet Camaro que iba rápido por el carril izquierdo. Entonces encendió su radar de velocidad y confirmó que el coupé alcanzó las 90 millas por hora (145 km/h) en una zona de 75 mph (120 km/h)

Galería: Chevrolet Camaro 2021

Choque frontal contra el deportivo

Cuando el Camaro pasó junto a Preston, el agente encendió las luces y la sirena. El conductor hizo caso omiso de la señal y aceleró, con lo que se inició la persecución a gran velocidad, que llegó a alcanzar los 208 km/h (129 mph) según el GPS de la cámara del policía.

Como se puede ver en el vídeo que encabeza esta página, la persecución continuó hasta que el Camaro intentó salir de la autopista en la salida 30. Por desgracia, el conductor perdió el control del vehículo durante un frenazo, chocó contra un quitamiedos y se estrelló contra la barrera de hormigón mientras giraba fuera de control.

El Camaro, que iba a toda velocidad, se detuvo, pero justo cuando el conductor estaba a punto de bajarse, otro coche policial chocó de frente contra el deportivo. Por suerte, nadie sufrió heridas graves.

Múltiples acusaciones

El otro vehículo patrulla lo conducía Terrell Pratt, que se unió a la persecución al ver el encuentro a alta velocidad. Debido a la nube de polvo generada por el choque del Camaro, no pudo sortear al vehículo parado e impacto contra él. 

El sospechoso fue identificado como Tyrese Lancaster, de 19 años, quien recibió la acusación formal de "huida en vehículo, peligro sustancial de muerte, citación por delito menor, exceso de velocidad de 1 a 15 millas por hora por encima del límite de velocidad, conducción temeraria, ausencia de cinturón de seguridad y posesión o compra de alcohol por un menor".

Desde luego, al tal Lancaster se le puede 'caer el pelo', teniendo en cuenta que en Estados Unidos no se andan con remilgos a la hora de llevar a la cárcel a malhechores por ciertos delitos.