A principios de marzo contemplamos uno de los coches más bonitos del año. Hablamos del Polestar O2 concept, un roadster eléctrico con techo retráctil de cristal y cuatro plazas, que emplea la misma plataforma que el futuro Polestar 5. Pues bien, este espectacular vehículo podría entrar en producción.

¿Será posible? La respuesta es un esperanzador "quizás", por parte del CEO de Polestar, Thomas Ingenlath, en una entrevista con la revista Top Gear. Desde luego, sería un buque insignia perfecto para la marca sueca. 

"Mi ambición es convertirlo en un coche de serie, pero no es tan fácil. Hay que respetar la complejidad y ver hacia dónde va el O2. Cuando has pintado un cuadro, siempre es bueno dejarlo reposar, y mirarlo después de un par de meses y seguir viendo si es un buen cuadro", explicó el directivo nórdico.

Polestar O2 Concept

Polestar O2, sin datos técnicos

El bellísimo roadster eléctrico de 2+2 plazas fue lo más destacado de Polestar la semana pasada en el Goodwood Festival of Speed 2022. El prototipo Polestar 5 también estuvo en West Sussex, con la promesa de una futura variante de gama alta con casi 900 CV.

Con razón, Ingenlath ha asegurado que "es increíble lo que se puede hacer con los motores eléctricos. Es una locura, y genial, y puedes imaginar qué tipo de coche consigues".

Cuando se presentó el O2, Polestar no divulgó información oficial sobre las especificaciones técnicas. Sin embargo, es fácil ver el concept car como un Precept de dos puertas con techo duro plegable. Por extensión, es una versión más estilizada de lo que será el Polestar 5 de calle, que se presentará a finales de 2023 con un enorme par motor de 900 Nm.

Polestar O2, directo al mercado premium

Al igual que el Polestar 1, del que solo se fabricaron 1.500 unidades, el O2 sería una gran manera de que la marca sueca se hiciera un hueco entre los fabricantes premium, junto con su 'hermana' Volvo.

Obviamente, sería un vehículo de nicho, pero demostraría la fuerza del fabricante. No en vano, el hecho de poder desarrollar coches con bajas ventas sin tener que mirar el rendimiento económico de los mismos sería una gran señal de salud financiera.