En muchas ocasiones, las averías de coches y automóviles en general parecen tener la capacidad de aparecer justo cuando menos lo esperamos y, normalmente, cuando tenemos algo importante o que llevamos mucho tiempo con ganas de hacer, por ejemplo un viaje por carretera en vacaciones. 

Para prevenir las averías más comunes de tu coche, existen algunos pasos sencillos que pueden ayudar a evitar algunas de estas situaciones incómodas e imprevistas, además de revisar bien las coberturas del seguro del coche que has contratado.

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Las razones más comunes de las averías de un coche

Confiamos en nuestros vehículos casi todos los días, pero siempre existe la posibilidad de que cuando gires la llave, el motor no arranque, o lo que es peor, que se pare cuando conduces por carretera o autovía. Sin embargo, conocer las causas más usuales de las averías de un automóvil puede ayudarte a evitar llamar a una grúa.

Batería

Una batería descargada o defectuosa es la causa más común de averías en un vehículo. Por lo general, las señales de estos fallos pueden indicarse con un silencio total o con el sonido del motor de arranque como si estuviera a punto de detenerse. Esto se debe a la falta de corriente suficiente para que haga funcionar el motor más lentamente de lo habitual. La luz roja de la batería del panel del coche puede parpadear mientras conduces o tardar más de lo normal en apagarse después de arrancar el motor.

Alternador

La batería alimenta los componentes eléctricos del automóvil, como las luces, los limpiaparabrisas y el sistema de sonido, pero el alternador usa la energía del motor para mantener la batería cargada. Si falla, la batería se agotará, incluso si es nueva. Desafortunadamente, no existe un mantenimiento como tal del alternador, pero hay señales de advertencia a tener en cuenta como: el parpadeo de la luz de advertencia de la batería, faros y luces del panel atenuados, así como que los limpiaparabrisas funcionen más lentamente de lo habitual.

Motor de arranque

Por lo general, las averías de un motor de arranque solo se presentan cuando el motor no arranca. Los mantenimientos regulares pueden ayudar a prevenir cualquier problema con esta pieza del vehículo. 

Neumáticos

Nunca salgas a la carretera sin una rueda de repuesto o un kit temporal de reparación de pinchazos en el coche. Aunque la avería de los neumáticos es causada generalmente por escombros u otros objetos que haya en medio de la carretera, también se puede prevenir. Una de las causas principales de fallos en las ruedas es que no estén suficientemente infladas, lo que hace que se sobrecalienten. Asegúrate de comprobar la presión de los neumáticos y el estado de las llantas de tu vehículo cada vez que eches gasolina. Si uno necesita aire regularmente, tiene un pequeño pinchazo o un problema con la válvula, así que lo mejor es llevarlo al taller para que lo sustituyan.

Fallo eléctrico

A medida que los coches son cada vez más eléctricos, los problemas resultan más frecuentes. Muchos de los errores de la electrónica de un coche son difíciles de identificar y arreglar si te quedas parado durante tu viaje. A veces, se pueden corregir apagando y volviendo a encender el automóvil, como sucede con los ordenadores. Para evitarlo, es importante identificar las señales inusuales antes de que causen una avería. 

Problemas de combustible

Los problemas de combustible son las averías menos frecuentes mientras se conduce. Pero estos fallos no solo tienen que ver con quedarse sin combustible, sino también usar el tipo de gasolina no adecuada para el coche, como poner gasolina en vez de diésel o viceversa, o, con menos frecuencia, rellenar el tanque con combustible en mal estado. 

Normalmente, estas averías se indican con una luz de verificación del motor, pitidos agudos, sonidos extraños en el motor o ruidos de traqueteo. Si esto sucede, no intentes conducir, ya que podría causar daños más graves. En su lugar, llama a tu seguro para que lleven el coche a un taller y drenen el combustible para llenar el motor con el tipo de gasolina correcto.