Es probable que, en alguna ocasión, hayas experimentado la sensación que se tiene cuando vas sentado en un coche encima del remolque de una grúa en movimiento o de la misma plataforma de un camión de asistencia. No es algo habitual, pero puede que sepas de qué hablamos.

Se trata de una situación bastante curiosa ya que cuando el camión o la grúa sortea un bache, recibes una sensación de doble amortiguación, similar a la que sienten los conductores de un camión con suspensión neumática en la cabina. Pues bien, vamos con Lada y esta teoría.

Galería: Lada con escape ametralladora y puertas de ala de gaviota

Como no podía ser de otra manera, los chicos de Garage 54 tienen una forma particular de ver y entender la mecánica de un automóvil y se han apresurado a intentar explicar dicho efecto, mediante su propia interpretación de los hechos.

El taller ruso tiene la teoría de que se debe a la doble suspensión y ha decidido recrear esa disposición en un coche real en funcionamiento. Bueno, no se trata de uno homologado para la carretera, sino de un viejo y oxidado Lada que ha sido utilizado para diferentes experimentos mecánicos.

Por lo que podemos ver, la berlina blanca, que es un modelo 2104, al principio del vídeo, sigue equipada con su suspensión de serie. Delante tiene un eje delantero de origen Volga que debe ser modificado para adaptarse a la vía más pequeña del Lada.

Lada 2101, interior tuneado

La idea es sencilla, al menos sobre el papel. Los mecánicos tienen que ajustar la suspensión de manera que pueda acoplarse a la suspensión existente de fábrica del Lada. Quieren que los muelles del coche funcionen de forma solidaria con los muelles que forman parte de la suspensión del Volga.

Garage 54 llama a esto una suspensión de doble piso y el vídeo en la parte superior de la noticia muestra el coche siendo preparado para recibir esta configuración de doble suspensión, un concepto similar al que utilizan los grandes 4x4 de competición.

Lada con 300 bombillas de Garage 54

Por supuesto, no es un trabajo fácil. No solo hay que modificar la suspensión, sino también toda la carrocería del coche, lo que incluye cortar los guardabarros traseros. Es una tarea complicada, ya que el Lada tiene propulsión trasera pero recibe una suspensión de un coche de tracción delantera.

¿El resultado? Bueno, no se nos ocurren los adjetivos adecuados para describirlo de una forma precisa, pero parece evidente que esta especie de Frankenstein sobre ruedas funciona correctamente o, al menos, se mueve... que ya es bastante.

Fuente: Garage 54, vía YouTube