El legado del estadounidense Chris Bangle en BMW como responsable de diseño es innegable, a pesar de que a algunos aficionados 'ortodoxos' no les acabaron de convencer sus trabajos. El primero de ellos fue el prototipo Z9, mostrado en 1999, una especie de adelanto de los nuevos BMW del siglo XXI.

Este vehículo anticipó muchas soluciones estéticas que se vieron después en varios modelos de producción de la casa. Se trataba de un coupé en formato de gran turismo, con alrededor de 5,0 metros de longitud, que replanteó por completo el diseño de la parrilla y los faros dobles.

Los cambios también llegaron a las llantas, que eran de 20 pulgadas en el eje delantero y estaban montadas con una única tuerca central, mientras que la traseras medían 21. 

Galería: BMW Z9 1999

En el espacioso habitáculo (la batalla alcanzaba nada menos que 3,1 metros), llamaba la atención un mando central situado entre los dos asientos delanteros, desde el cual se gobernaban el climatizador, el navegador e incluso el control de tracción y el ABS. Sí, hablamos del origen del iDrive.

El selector de la transmisión era una función desempeñada por teclas ubicadas en el volante y el arranque del motor se realizaba mediante un botón. Este último sistema te es familiar ahora, ¿verdad?

Volviendo al exterior, no podemos pasar por alto las puertas, ya que podían abrirse de forma convencional o 'elevarse' hacia arriba, para generar un gran espacio de entrada y salida para las plazas traseras. 

BMW Z9 1999
BMW Z9 1999
BMW Z9 1999

Curiosamente, en el salón de Fráncfort de 1999, el BMW Z9 fue recibido con bastante frialdad. Sin embargo, los directivos de BMW no se sorprendieron con esta reacción y pidieron a Bangle que continuara con sus proyectos. 

Así fue: justo un año después, en el salón de París del año 2000, se presentó el BMW Z9 Convertible, un modelo mucho más corto (4.760 milímetros de longitud) y ligero, ya que renunció a las puertas especiales del modelo cerrado.

BMW Z9 1999
BMW Z9 1999

El motor integrado en este cabrio era un bloque 4.4 V8 con 286 CV, procedente del BMW 540i, en lugar del V8 turbodiésel de 245 CV del BMW 740d. En el interior, continuaba el mando iDrive, una generosa pantalla central y un curioso volante con solo dos radios (parecido al que ofrece Skoda en la actualidad). Aunque este coche era claramente más armonioso que el coupé, tampoco consiguió captar los corazones de los aficionados. 

La era Bangle duró una década: se fue en 2009 para dar paso a Adriaan van Hoeydonck, el diseñador holandés con el que había trabajado codo con codo todo ese tiempo. Tras finalizar su carrera en BMW, el estadounidense se retiró por completo de la industria del automóvil.