Existió, fugazmente, en 1988, llegando a tener un poderoso bloque de origen Jaguar.

Lo bueno del mundo del automóvil es que, incluso cuando crees que lo sabes todo o casi todo, descubres cosas que aún desconocías por completo. Como este increíble monovolumen con su aspecto típico de los años 80, su apariencia algo musculosa, su lujoso y ostentoso interior, y que tenía en el peor de los casos un motor V8, y en el mejor... ¡un V12!

Aquí tienes el De la Chapelle Parcours. Quizás el nombre De la Chapelle te diga algo. Con sede en Saint-Chamond, no lejos de Lyon y Saint-Etienne, 'DLC' está especializada en réplicas de coches antiguos, especialmente Bugatti, así como en la producción de modelos a escala 6/10 para niños. Pero también fabricó el De la Chapelle Roadster de finales de los años 90. Justo una década antes, realizó un proyecto sorprendente, que es el que aquí nos ocupa.

Comprado por el grupo Primwest en un 40% y su ambicioso jefe Didier Primat, que también había decidido recuperar la reputación de Venturi en ese momento, De la Chapelle se embarcó en la creación de un monovolumen a petición de un cliente extranjero. Pero no uno cualquiera: tenía que ser muy lujoso y estar a la vanguardia en términos de tecnología. Fue a finales de 1987.

Galería: De la Chapelle Parcours (1988)

Presentado bajo el nombre de PC 12, 'P' de PrimWest, 'C' de De la Chapelle y '12' de V12, el proyecto recurrió a Barré Design para diseñar el estilo del coche. Como vehículo monovolumen, el Parcours parece enorme. Y sus dimensiones son realmente impresionantes: 5,35 metros de largo, 2 metros de ancho, 1,73 de alto y una distancia entre ejes de 3,12 metros.

Si el diseño parece más bien simplista, algo cúbico y poco sexy, está sin embargo pensado para ofrecer una aerodinámica con un asombroso Cx de 0,28. Hay que decir que Robert Chouler, encargado de los estudios aerodinámicos de proyectos como el Porsche 917, el Matra 640 o el Peugeot 905, estaba al frente de las investigaciones en este departamento.

Algunos detalles le dan al conjunto un poco de músculo. La parrilla delantera es minimalista, en total contraste con los SUV actuales, y un splitter delantero lame el suelo. En la parte trasera, justo encima de las cuatro salidas de escape, aparecen unos pilotos que recuerdan sospechosamente a los del Audi 80.

De la Chapelle Parcours (1988)

Antes de conocer más sobre el motor y la mecánica en general, vamos a abrir las puertas del De la Chapelle Parcours. Anunciado con dos disposiciones de asientos, 2-2-3 o 2-3-3, ofrecía siete u ocho plazas, respectivamente. La versión de siete plazas tenía los dos asientos individuales de la fila central orientados en sentido opuesto al habitual.

El interior era un auténtico lujo. Como quería el cliente que solicitó este monovolumen de gama alta, el Parcours parecía estar a la vanguardia de la tecnología. Los asientos de cuero disponían de ajustes eléctricos y programables en la parte delantera, y el aire acondicionado era automático en la parte delantera y trasera.

De la Chapelle Parcours (1988)

Esto nos lleva a la parte más interesante de este monovolumen De la Chapelle: la mecánica. Porque no escatimaba en potencia ni en prestaciones. Basado en un chasis tubular con suelo de aluminio en forma de panal, se ofrecía con dos motores: por un lado, un V12 de 5,3 litros de Jaguar, dos árboles de levas en cabeza y dos válvulas por cilindro, que desarrollaba 273 CV de potencia a 5.230 rpm y 404 Nm de par a 2.800 vueltas.

La otra posibilidad era un bloque V8 de 5,0 litros, de origen Mercedes-Benz, con cuatro árboles de levas en cabeza y cuatro válvulas por cilindro, que entregaba 326 CV a 5.500 rpm y 421 Nm de par motor a 4.000 vueltas.

De la Chapelle Parcours (1988)

Ambas versiones estaban asociadas a una caja de cambios automática, que mandaba la fuerza del motor al eje trasero. Sin embargo, en asociación con la empresa lionesa WTI, se había diseñado y producido un sistema de tracción total para el monovolumen, que se ofrecía de forma opcional. La suspensión neumática estaba controlada electrónicamente para ofrecer la máxima comodidad posible.

Para distribuir mejor el peso, los 160 litros de gasolina que podía transportar el De la Chapelle Parcours se repartieron en cuatro depósitos. Hay que decir que las prestaciones eran impresionantes: el monovolumen alcanzaba los 230 km/h con el V12, y llegaba a los 250 km/h en su versión V8.

De la Chapelle Parcours (1988)

Al principio estaba prevista la producción de 100 unidades. 100 unidades... ¡al año! Al menos eso es lo que menciona el comunicado de prensa de la época. En cuanto al precio, iba a ser "cercano al millón de francos", según el modelo elegido.

Al final, solo se produjeron tres ejemplares: el primero fue un prototipo que funcionaba con el V12 de Jaguar para las pruebas realizadas; el segundo fue una unidad de preproducción que no se terminó, y el tercero, al parecer el único realmente terminado, llevaba el bloque V8 de Mercedes-Benz con 326 CV. Este último fue el único homologado.

La historia se detuvo en 1992, cuando el Grupo Primwest decidió reducir costes, especialmente con la experiencia de Venturi en la F1, y abandonó su participación en De la Chapelle.