Cada vez son más habituales las restauraciones de modelos clásicos al estilo restomod, que conservan la apariencia original, pero adoptan tecnología moderna; principalmente, sistemas de propulsión eléctricos, que es exactamente el caso del que hoy os queremos hablar. 

La compañía estadounidense Ava presenta esta especie de Chevrolet Corvette C2, el legendario Stingray original, aunque se trata de un restomod que, además, es 100% eléctrico y de enorme potencia.

Lo mejor de todo es que, para su diseño, la empresa ha recurrido a dos ilustres especialistas del mundo del automóvil: Peter Brock e Ian Callum. El primero es quien diseñó el Stingray original, y el inglés Ian Callum ha sido durante años el responsable de diseño de Jaguar Land Rover.

Galería: Ava, el deportivo eléctrico de Peter Brock e Ian Callum

El objetivo de Ava es bastante sencillo: "Crear un coche que ofrezca un rendimiento hipermoderno, pero envuelto en el cuerpo y el alma de un clásico". Vamos, en esencia, lo que buscan los llamados restomod.

De momento no sabemos muy bien qué esperar de este proyecto, ya que el vídeo de presentación de la compañía solo muestra algunos bocetos del modelo, cuyas formas recuerdan, efectivamente, a las del Corvette de mediados de los años 60, con su largo capó y su luneta dividida, por ejemplo.

Lo que no vamos a encontrar por ninguna parte son las diversas entradas de aire de la carrocería, ni tampoco el motor V8 del original, ya que recurre a un sistema eléctrico, del que todavía poco se sabe.

Ava, el deportivo eléctrico de Peter Brock e Ian Callum

Se rumorea que podría haber varias versiones, con unas cifras de potencia de entre 1.200 y 2.000 CV, que se dice pronto, y con tracción total, aunque de momento no hay información al respecto ni se sabe qué capacidad podrían tener sus baterías y, por tanto, tampoco hay cifras de autonomía, ni siquiera orientativas.

En principio, la compañía ofrecerá más información del coche a finales de este mes de febrero, aunque ya podemos adelantarte que no será precisamente barato, ya que podría costar entre 1,5 y 2,5 millones de euros.