Algunos no habrían sido muy prácticos, ¿verdad?

Es cierto que cada vez es más habitual encontrar volantes con curiosas formas en modelos de calle, cada vez más cuadrados, y desde luego los volantes achatados (por abajo, pero también por arriba) son ya una auténtica moda. Digamos que los volantes redondos han pasado a ser, quizá, la opción más aburrida. Al menos eso parece al observar el mercado.

En todo caso, siempre han existido volantes de lo más extraño, aunque la mayoría, por su rareza, no llegaron nunca a producción. De hecho, muchos fabricantes aprovechan sus ejercicios de diseño y prototipos de salón para jugar con la idea de estrafalarios y futuristas volantes.

Hoy queremos repasar algunos de los más curiosos y disparatados de las últimas décadas. Tanto que, lógicamente, nunca llegaron a hacerse realidad en modelos de serie.

Honda EV-STER (2011)

Honda Small Sports EV Concept

En el salón de Tokio del año 2011, Honda desveló el llamado EV-STER Concept, un prototipo de descapotable biplaza que utilizaba mucho carbono para reducir al máximo el peso. 

En lugar de un volante convencional, la marca apostó en este eléctrico por una especie de joysticks, una idea con la que ya han coqueteado otras compañías en infinidad de prototipos, como es el caso de Mercedes-Benz y su F200 Imagination.

BMW Z22 (1999)

BMW Z22 Concept

El BMW Z22, presentado en el año 1999, fue un futurista prototipo desarrollado por BMW Technik GmbH, que contaba con algunas 'chucherías' interesantes, como cámaras de vídeo laterales o Head-up Display, que aunque actualmente son cosas que vemos en coches convencionales, por entonces eran soluciones de lo más avanzadas.

En cuanto al volante, de forma rectangular, no funcionaba de forma mecánica, sino que recibía los movimientos del conductor a través de impulsos eléctricos. Además, contaba con un escáner de huella dactilar para el arranque, así como con una transmisión operada mediante botones.

Oldsmobile Incas (1986)

Oldsmobile Incas

El fabricante estadounidense Oldsmobile presentó, en 1986, en el prototipo Incas, una cabina que parecía la de un caza de combate, también con una especie de joysticks a modo de mandos de control, que estaban sacados del mundo de la aviación.

Si sumamos la instrumentación totalmente digital, el Incas se asemejaba a un coche de videojuego, aunque es cierto que el mando o joystick no tiene pinta de ser demasiado intuitivo de utilizar, al menos a juzgar por el número de botones.

Citroën Karin (1980)

Citroën Karin 1980

El Citroën Karin de 1980, con su particular forma de cuña y extravagante diseño, estrenó un habitáculo con puesto de conducción central y dos asientos laterales (muy al estilo McLaren F1), pero quizá lo más llamativo de todo fue el volante que, aunque redondo, tiene un aspecto curiosísimo.

Si bien se le pueden encontrar algunas similitudes con posteriores volantes de la marca francesa, en este caso equipaba en el centro botones al estilo teléfono, además de otros controles del coche.

Lancia Sibilo (1978)

Lancia Sibilo

En el salón de Turín de 1978 nació el Lancia Sibilo, basado en el Lancia Stratos, otro prototipo de supercoche de la época que, siguiendo la moda, tenía forma de cuña. El diseño exterior no era muy novedoso por entonces, pero sí lo fue el volante, que llamó la atención de todo el mundo.

Se trataba de una única pieza, supuestamente ergonómica, y cuya zona de agarre estaba diseñada para que el conductor sintiera una sensación similar a la de tocar la palma de una mano. Todos los botones, además, se ubicaban en la cara trasera del volante, para conseguir un aspecto más minimalista. 

Maserati Boomerang (1971)

Maserati Boomerang

Presentado también en el salón de Turín, como el Lancia Sibilo pero unos cuantos años antes, en 1971, el Maserati Boomerang es considerado una de las creaciones más extremas de Giorgetto Giugiaro, también con forma de cuña exterior y un interior de lo más curioso.

El volante, redondo, montaba en su parte central toda la instrumentación del coche, en una disposición muy llamativa, ya que la columna de dirección era tan ancha como el propio aro del volante.