La prueba se realiza antes de que el coche llegue al cliente.

Pocos coches hay en el mundo como el Koenigsegg Regera. No solo por su espectacular aspecto exterior, como venido del futuro, ni tampoco por su apabullante potencia y prestaciones, sino por combinar todos estos atributos con un sistema de propulsión híbrido enchufable muy particular.

La bestia sueca, que parece de ciencia ficción, ofrece una potencia de 1.500 CV y un par motor máximo de 2.000 Nm, gracias a un motor 5,0 litros V8 biturbo y tres motores eléctricos, estos últimos alimentados por una batería de 9,2 kWh, suministrada por Rimac.

Galería: Koenigsegg Regera 2016

Quizá lo más llamativo de todo es que el Regera no cuenta con una caja de cambios convencional, ya que su transmisión 'directa' es una solución única que permite a la marca prescindir de la caja de cambios.

Como recordarás, el Regera logró un récord en el 0-400-0 km/h, consiguiendo parar el crono en 31,49 segundos. Apenas medio minuto en acelerar desde parado hasta 400 km/h y volver a detenerse por completo. Una auténtica locura, desde luego.

 

Hoy hemos sabido, a través de una publicación del fabricante en Facebook, que todos y cada uno de los Regera fabricados se someten a una prueba de 0-300 km/h antes de ser entregados a clientes.

Se trata de un proceso final que sirve a Koenigsegg para cerciorarse del buen comportamiento de todos los componentes, como el bloque V8, la parte eléctrica y diversos sistemas del vehículo.

Por supuesto, la producción del Koenigsegg Regera es muy limitada, así que no es que la firma sueca se pase el día haciendo este tipo de test, ya que solo se van a fabricar 80 ejemplares del modelo, todos ellos vendidos hace ya tiempo, y la producción arrancó hace casi cinco años, en 2016. 

Como es lógico, un superdeportivo así de exclusivo tiene un precio totalmente prohibitivo, y es que cuando se anunció el modelo, la marca habló de una tarifa algo superior a 1,5 millones de euros.