El Mercedes-Benz 300 SL es, posiblemente, uno de los coches más bonitos de la historia. Fabricado entre 1954 y 1957 como Coupé y entre 1957 y 1963, como roadster, del 300 SL se vendieron sólo 3.258 ejemplares.

Asimismo, debido a tan escaso número, es bastante probable que muchas de esas unidades hayan desaparecido con el paso del tiempo, siendo pocos los ejemplares de este clásico que existan en la actualidad y menos los que permanezcan en buen estado. Por ese motivo, es bastante raro ver a alguien enfrascarse en un restomod de un Mercedes-Benz 300 SL.

Galería: Mercedes-Benz 300 SL (1955)

Pero aun así, hay aficionados que prefieren el diseño atemporal del famoso roadster combinado con las modernas tecnologías y el rendimiento del siglo XXI. Uno de esos entusiastas es John Sarkisyan del S-Klub, que se hizo famoso por sus salvajes construcciones de Porsche.

También por una restauración del 300 SL Coupé verdaderamente brillante. Ahora, ha regresado con otro proyecto basado en el 300 SL y esta vez, está basado en una unidad fabricada en 1954, es decir, de los primeros que salieron de la línea de montaje.

Todo el proyecto se completó en sólo cuatro meses, comenzando con una carrocería del 300 SL desnuda. Sarkisyan fue responsable de las representaciones detalladas del coche mientras Alan Iwamoto fue el responsable de que los dibujos virtuales se hicieran realidad.

Como se puede apreciar en el vídeo que acompaña a esta noticia, no queda mucho del diseño original, pero el vehículo sigue portando el espíritu original del 300 SL. Sin duda, los trabajos de Sarkisyan nunca dejan indiferente a todo aquel que los contempla.

Mercedes-Benz 300 SL (1955)

Detrás de la elegante carrocería, se esconde parte de un Mercedes-Benz SLK 32 AMG del año 2002. La potencia la proporciona un motor V6 de AMG, sobrealimentado, al que se le han aplicado una serie de mejoras, entre las que encontramos un sistema de frenos más poderoso y neumáticos Toyo de competición.

En el exterior, los pilotos traseros, los anagramas y la parrilla proceden de un 300SL, mientras que el parabrisas es de... un Porsche Speedster. Una combinación inimaginable en un primer momento.

Mercedes-Benz 300 SL (1955)

Suena interesante, ¿verdad? Pues debes saber que hay más sorpresas como un chasis con partes de fibra de vidrio, el interior de cuero personalizado o un sistema de sonido de última generación completan un vehículo que no te dejará indiferente. Aunque el video es largo, merece la pena que le dediques parte de tu tiempo, te aseguro que no te defraudará.

Fuente: Hoonigan AutoFocus