En su objetivo de otorgar el mejor servicio a sus clientes, Volkswagen ha decidido llamar a revisión a alrededor de 38.000 vehículos fabricados en 2020, una cifra nada elevada si tenemos en cuenta otras acciones recientes de este tipo por parte de diferentes marcas. 

El problema ha surgido en los modelos Golf, T-Roc, Tiguan y Touran. Estos vehículos podrían presentar un posible defecto, y no menor, ya que su pedal de freno se deforma bajo presión y uso repetido.

Galería: Volkswagen Golf 2020

Es más, incluso se podría salir. Volkswagen especifica que no se han producido accidentes hasta el momento y que se trata de una retirada preventiva para comprobar dicho pedal de freno. Si los técnicos lo ven necesario, se puede reemplazar. Según la marca alemana, el problema vendría de una soldadura potencialmente defectuosa.

Volkswagen también debe combinar esta situación con otro problema, el de los cinturones de seguridad del Polo. La marca ya había revisado 219.000 unidades en 2018 porque, en caso de un cambio rápido de trayectoria, una de las hebillas podría desprenderse si una persona estaba en la plaza central trasera y otra a su izquierda.

Este fallo de fabricación se subsanó, pero uno nuevo acaba de aparecer en las unidades del utilitario alemán producidas entre el 9 de marzo y el 5 de mayo de 2020. 

En esencia, se trata de un problema en la caja de doble cierre, que puede ofrecer una resistencia reducida, lo que limita su eficacia en caso de accidente. Volkswagen no ha comunicado los volúmenes exactos de esta campaña de retirada, pero se espera que involucre a unos pocos miles de vehículos.

Se han puesto en marcha dos campañas de revisión, una para los Polo fabricados en abril de 2020 y otra para los producidos desde octubre. Esta situación se está notificando a los propietarios por correo certificado y tendrán que ir a un taller para sustituir, gratuitamente, la caja defectuosa.

Cabe recordar que las llamadas a revisión se producen en la constante revisión que las marcas hacen de sus coches en el mercado. Por lo tanto, se deben ver como un trabajo positivo de los fabricantes, que miran por la máxima seguridad de sus clientes.