Estaba equipado con un motor turboalimentado y suspensiones heredadas de la competición.

Puestos a rememorar modelos clásicos en nuestro mercado, el Peugeot 405, construido entre 1987 y 1997, ocupa un lugar especial en España. Con una amplia oferta de motores y versiones, una de ellas destacó por encima del resto: el 405 T16.

La versión más pasional de la berlina de Peugeot fue durante algunos años el Mi16, equipado con un motor con 1,9 litros de cilindrada y 158 CV de potencia. Desde 1988, con catalizador, ofrecía 147 CV, pero a partir de 1993 entregaba 152 CV.

Pero quedémonos en 1993, año en el que apareció la variante más exclusiva y potente de la saga: el 405 Turbo 16 (405 T16), que estaba equipado con un motor turbo, con 2,0 litros de cilindrada y 16 válvulas, con la denominación interna XU10J4TE.

Galería: Peugeot 405 T16 (1993)

El turbocompresor Garrett (VAT 25) con geometría variable era el principal protagonista de esta mecánica, que además disponía de un intercooler refrigerado por agua y de un sistema de inyección secuencial firmado por Magneti-Marelli AP. El motor de 2,0 litros producía 196 CV y durante un corto periodo incluso llegaba a 220 CV, gracias a los 1,3 bar de presión del sistema de sobrealimentación.

La velocidad máxima era de 235 km/h y la aceleración, de 0 a 100 km/h, en solo 7,0 segundos estaba secundada por un sistema de tracción a las cuatro ruedas. El diferencial por embrague Visco controlaba el deslizamiento de las ruedas y distribuía el par motor disponible en una proporción del 53% para el eje delantero y del 47% para el trasero.

La silueta del Peugeot 405 T16 (la carrocería del 405 fue obra de Pininfarina) era elegante y sobria. De su predecesor, el Peugeot 405 Mi16, el T16 heredó los paragolpes delantero y trasero, con la incorporación de alerones rediseñados, más aerodinámicos.

Para los seguidores más apasionados, sin embargo, el T16 se volvió inconfundible gracias a sus llantas de aleación de 16 pulgadas con cinco radios (en lugar de las estándar de 15 pulgadas) y el sistema lavafaros delanteros, incluido de serie. Su tarjeta de visita se encontraba en la parte trasera, en la tapa del maletero, con la designación del modelo y las letras rojas 'T16'.

Peugeot 405 T16 (1993)

Se fabricaron solo 1.046 ejemplares, de los cuales 46 fueron entregados a la gendarmería francesa, como dato curioso. Al resto de mercados europeos llegaron pequeñas partidas por debajo de los 100 ejemplares.

En general, el Peugeot 405 fue un enorme éxito comercial, ganando el premio Coche del Año en 1988. Una versión de competición del 405 T16, con una potencia de motor aumentada a 660 CV, ganó la carrera de Pikes Peak en 1988 y 1989, con Ari Vatanen y posteriormente con Robby Unser al volante.

Peugeot 405 T16 (1993)

El trayecto de Vatanen a la cumbre, en 1988, superó el récord absoluto anterior, que había permanecido durante cinco años y fue el tema de una película basada en la que Jean-Louis Mourey hizo el gran cortometraje 'Climb Dance'.

Por último, el Peugeot 405 Turbo 16 Rally-Raid, un coupé inspirado en el 405, sustituyó al 205 Turbo 16 en la arena africana y ganó dos ediciones consecutivas del París-Dakar en 1989 y 1990, con Ari Vatanen al volante.