4 billones de dólares en cuatro años: esta es la suma que el nuevo presidente electo quiere asignar para la transición energética.

Joe Biden, el próximo presidente de Estados Unidos, es un gran fanático de los coches. Culpa, por así decirlo, de un padre que vendía automóviles, al menos durante un tiempo. Cuando se trata de vehículos y Biden, lo primero que viene a la mente es su famoso Chevrolet Corvette descapotable de 1967, vestido en un muy elegante verde Goodwood.

Pero el interés del presidente electo va más allá de los coches clásicos: el desafío de Trump-Biden sobre el clima y los coches eléctricos no debía ser subestimado. El plan de Biden es ambicioso para relanzar la industria de las cuatro ruedas y acompañarla en la transición energética.

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Ya ha prometido apoyo fiscal a la movilidad eléctrica, ha esbozado un plan para mejorar las infraestructuras de carga y, en general, más inversiones para acelerar la difusión de la producción de energía a partir de fuentes renovables.

El retorno de la era Obama

Lo primero que mostró Biden sobre el medio ambiente fue iniciar un cambio general de dirección con respecto a las políticas de Trump. El antiguo vicepresidente de Obama quiere retornar al camino trazado por el último inquilino demócrata de la Casa Blanca. Por ejemplo, haciendo que Estados Unidos vuelva a participar en el acuerdo climático de París de 2015.

Chevrolet K5 Blazer eléctrico

Posteriormente, reintroducirá gradualmente una serie de restricciones a la explotación de recursos y materias primas para hacer sostenible un modelo económico estadounidense en el que Trump, según la Universidad de Harvard, en cuatro años de mandato, ha suprimido 80 leyes ambientales relacionadas principalmente con los sectores de la industria pesada, como la minería y la producción de energía.

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En los cuatro años de su presidencia (dada su edad, es poco probable que se presente a un segundo mandato), Biden quiere sentar las bases para la descarbonización más profunda y radical de la historia de los Estados Unidos.

Lo hará asignando un total de 4 billones de dólares. De ellos, la mitad se destinará a apoyar las energías renovables para que Estados Unidos sea totalmente independiente del carbón y el petróleo en 2035. Quince años más tarde, en 2050, existe la intención de hacer que toda la nación tenga una huella de carbono neutra.

Tesla Model 3

La transición energética no se realizará solo por motivos medioambientales. El presidente Biden, que ya ha creado un grupo de trabajo de expertos precisamente para coordinar las iniciativas en este ámbito, está convencido de que el desarrollo de una economía ecológica traerá consigo la creación de millones de puestos de trabajo.

Solo en la industria del automóvil, el cambio a modelos electrificados, teniendo en cuenta toda la cadena de suministro, creará más de un millón de puestos de trabajo, según las estimaciones.

63 millones de eléctricos en 10 años

Vamos a los coches. Uno de los principales objetivos de Biden es apoyar la creación de una gran flota de cero emisiones. La intención es reemplazar 63 millones de coches de gasolina por automóviles eléctricos en 10 años.

Para ello, se desempolvará un plan de 450.000 millones de dólares de los demócratas con el fin de permitir a los automovilistas estadounidenses desguazar sus coches contaminantes y comprar un modelo electrificado con descuentos a partir de 3.000 dólares.

Fiat 500 Eléctrico 3+1 2021

Pero hay otros incentivos para las empresas. En Norteamérica, por el momento, se puede disfrutar de una reducción de impuestos de 7.500 dólares por la compra de un coche eléctrico. Pero esta iniciativa sólo se aplica a los primeros 200.000 vehículos vendidos por cada fabricante.

Por eso, por ejemplo, cualquiera que compre un Tesla ya no puede beneficiarse de él. Biden quiere elevar este límite a 600.000 coches por fabricante, dando beneficios adicionales a los que construyen coches en Estados Unidos (suponemos que Elon Musk ya se está frotando las manos).

SEAT Toledo eléctrico y Mii electric

Y también existe el deseo de renovar todo el sector del transporte público, con un cambio gradual a vehículos menos contaminantes, empezando por las empresas que operan en ciudades de más de 100.000 habitantes.

Recuperar el tiempo perdido

Los objetivos son ambiciosos, y Estados Unidos, en comparación con Europa y China, parece que se está quedando atrás. En cuanto a la infraestructura, por ejemplo, con una red de puntos de recarga todavía no muy extendida, por no hablar de la tecnología en el desarrollo de baterías y también en lo referido a la oferta de modelos ecológicos en el mercado.

Baterías Ultium, General Motors

Biden quiere actuar en todos los frentes, financiando la investigación para desarrollar nuevas tecnologías, aumentar la infraestructura de carga de las 87.600 estaciones actuales a 500.000 para el 2030, apoyando a los fabricantes que intentan comercializar coches con cero emisiones.

Sin embargo, el mayor desafío será acompañar la transición energética ayudando también a la industria 'tradicional', que en Estados Unidos tiene un peso específico muy alto. Acompañar a las compañías petroleras, a las multinacionales del carbón y a los productores de energía a partir de combustibles fósiles en los próximos cuatro años será la tarea más difícil. Solo tenemos que esperar y ver si las palabras estarán seguidas por los hechos.

Fuente: InsideEV Italia